miércoles 8 de febrero de 2012

Té para tres

Y cada vez que vuelvo
tus ecos están
y querría despertarme
y al fin con vos, volver a jugar

A tu casa le da el sol de noviembre, de primavera casi vencida y tu ventana me da de ese sol en la cara y de ese sol en mi cara te doy yo, sentada arriba tuyo.

Cae el sol y aun sigo soñando.
Sale el sol y no te puedo encontrar.


A la noche nos encontramos de vuelta. Ahora tengo que irme rápido. Me esperan. No saben que vine a verte. No saben que me esperabas. Escondo el secreto de tu piel de los ojos de mi familia y mis amigos, escondo un elefante en un living.

Y cada vez que vuelvo aqui
siento que vos
me arrojaste a la inercia
sin novedad, sin decepción

Miro la casa, no me olvido de nada. Miro la casa y veo las cosas nuevas, las que antes no estaban. Miro la casa y veo las cosas que estuvieron siempre. Miro la casa y veo los muebles que cambiaste de lugar. Los parlantes antes estaban allá y esta mesa guardaba aquellos libros y no estos. Pero las fotos que no me tienen en la imagen pero que son mías, están ahí y suspiro tranquila. No me olvidaste.

Y cada vez que vuelvo
un mismo final
afuera el mundo sigue
soy uno mas buscando en el mar

Huele a tu cuello y a esos sahumerios caros que venden por Corrientes y Uruguay tu casa. Huele a tus remeras en el cesto de la ropa sucia y a la miel blanca que untás en tu pan tostado. Huele a pan tostado y a frutillas con azúcar tu casa. Huele a las meriendas con el sol entrando en rayos por la persiana.

Cae el sol y aun sigo soñando.
Sale el sol y no te puedo encontrar.

Antes olía a las discusiones que teníamos y terminaban con portazos y puteadas por el pasillo y la escalera. Antes olía a mis lágrimas y mis gritos. Antes olía a tus mentiras.

Un extrano destino, una oscura verdad
tan solo tropiezos, amar o callar.

Ahora huele a vos y tu nueva novia, que te hizo mejor que yo, en todas las maneras que pueda leerse eso.

Anduve caminando por calles al azar
por calles vacias
Buenos Aires, Buenos Aires, humedad.

Me voy rápido, me desprendo de vos. Me llevo tu olor. No sé cuándo vuelvo a verte. Te beso los labios y nos juramos una chacra en Córdoba, un fin de semana en Gessell. Un futuro que no existe donde somos felices. Vos, tu novia y yo.

martes 7 de febrero de 2012

no conocía otra razón que una razón por cada día

y una batalla por las noches. supo que iba a morir cuando, al amanecer, la idea de la muerte dejó de molestarlo. Si Farah Faucet no lo llamaba, se iba de copas con Steve McQueen. Me confundí una tapa de Almendra, la del payaso, con la del pescado. Suena un blues de una banda que se plantó en el medio de la Plaza y yo miro a los artesanos, esa patria vendedora, siempre firme junto a la plaza. pasa el camión de basura y se detiene frente de la clínica. No sería de lo peor que te internen en una clínica que dá a una plaza donde siempre es viernes? Me enamoro cada tres, tres minutos y medio. veo un melenudo, un morocho de gorra un barbudo colorado. todos me gustan, con todos me caso. uno de rastas y un pelado. Hay un ruludo de remera roja, con una estampa del Chapulín Colorado. Raphael. Escándalo. Entonces mi corazón se derrumba en cascotes cuando veo al morocho de gorra chamuyarse una flaca, alta, divina, de pelo largo, que aceptaba con elegancia todos sus regalos, esas artesanías que durmieron más de una siesta sobre el plush bordó. Voy al baño. Cruzo la calle angosta y empedrada. La luz naranja me permitió ver una carta tirada en el piso. Es de póker y está dada vuelta. Me agacho, la agarro, la miro. Está bien. Hoy la suerte está de mi lado. I'm not a social girl. Para llevar vasos llenos, la bandejera trae vacios vacíos. Hay un negro, un senegalés, un camerunés, un costamarfilés como el que hoy me vendió el anillo más lindo y más trucho que podés imaginarte. Veo la belleza del gesto de brindar. de mirarse a los ojos,de tomarse un chinchin para desear fuerte algo, un amor, un año felíz, un nuevo trabajo, un kilo de cerezas. Nuestra mesera tiene un tatuaje de un micrófono y yo me pregunto ¿querrá ser locutora? ¿querrá ser cantante? ¿querrá ser micrófono? se aleja quitándose pelusas blancas de su remera negra. se las quita con nervios, sabiendo que luego encontrará veinte pelusas más. y rezongando inonomatopeyablemente. Hay una convocatoria de fumadores peronistas. Una mujer se rie fuerte por calle Corrientes. ¿Cómo será su desayuno mañana? Mucha gente esperando el colectivo. Suena Libertango. no. escuchar Libertango en Plaza Dorrego es demasiado. entonces me decreto que esta sesión de turismo porteño llegó a su fin.

canciones gnósticas para niños

Buda toma calmantes/noquieredespertar/ y hoy es mi cumpleaños/ yamicasaloquieroinvitar (Pez)

Una guitarra flipa en eso que yo veo una idea mala que sube una escalera, se baja los pantalones y se caga en lo que yo siento, para venir a presentarse. Hola, soy una idea mala. Vengo a instalarme en tu cabeza hasta que se me de la regalada gana
debiéramos conectar entre nosotros con nosotros mismos antes de nosotros

sin

Las guardias de los hospitales tienen un touch de gloria para mí. Me gusta ver correr a las enfermeras cuando llega una ambulancia a toda sirena. Me gusta el olor a desinfectante con el que limpian el piso. Me gusta ver el código de miradas que tienen los trabajadores de la salud. Me gustan muchas cosas. Con una madre soltera y enfermera, durante un tiempo de mi infancia pasé las tardes en una sala de enfermos de un hospital público. En ese entonces, ella me prohibía acercarme a los pacientes y alejarme de su sector de trabajo, pero yo siempre me las ingeniaba para ligar con los enfermos y ligar algunos caramelos que les traían sus familiares y deambular por todo el hospital, saltando en una soga. Estar en la sala de espera de la guardia, aguardando porque me llamaran no es tarea difícil. Lo difícil es hacia adentro. Lo difícil es sentir este dolor y no saber qué es. Lo difícil fue asumir el desafío de dejar la cama, vestirme, salir a la calle, tomar un colectivo y venir a hacerme ver. Ya estoy acá y sólo tengo que esperar. Esperar que me llamen. Terminé de leer un libro hermoso y ahora no tengo nada para distraerme más que la radio. Un domingo a la tarde de radio no es para nada muy entretenido. Menos en la sala de espera de una guardia. Estoy a punto de ponerme a contar las baldosas del piso estilo ajedrez cuando se abre la puerta tres y me llaman por mi apellido. Es una chica joven la que me invita a pasar. Tiene una chaqueta verde agua con sus iniciales bordadas en rojo. La letra parece de una abuela orgullosa. No tiene maquillaje, hace algunos meses que no tiñe sus canas y usa unos anteojos con marco dorado. Me hace el cuestionario de rigor y yo le doy respuestas graciosas. ¿Cuántos años tenés? Por ahora veintiocho. Nunca tuve tantos. No se ríe ni expresa el más mínimo interés en que yo trate de hacerle un chiste para sacudirme de la situación. Contame un poco qué te pasa, me dice. Bueno, me duele un poco la panza, desde hace algunos días. ¿Comiste bien? Sí, como siempre, alfajores, gaseosa, lo usual, bromeo. No respuesta. Sí, comí bien. ¿Estás yendo bien al baño? Ah sí, también, respondo con la intención de saltear cualquier observación al respecto. Vamos a la camilla, me dice. Sentate. Me siento. Sacate la remera. Epa. Y me apoya estetoscopio en la espalda. Frío clavado en mi piel. Respirá. Respiro. Otra vez. Otra vez. Acostate. Sus dedos me apretan distintos puntos en la panza. Mira un punto fijo con esa mirada de quien busca algo sin saber dónde está. Bueno, madre, ahora lo que vamos a hacer es sacarte unas plaquitas. Me quedo un poco tildada con que me dijo "madre". No sé si porque todavía siento que soy muy chica para ser madre de alguien, y menos de una doctora recién recibida. Demasiadas emociones en poco tiempo. Andá y cuando las tengas, vení directamente. Golpeá y yo te atiendo. Voy a la sala de Rayos X. Me saco todo metal que llevo clavado en el cuerpo y me dispongo a que me saquen una fotografía de mis adentros. Acostada, me piden que no respire. A ver si se ponen de acuerdo, viejo. Espero y me traen un sobre con las placas. Agarro el sobre y sigo las instrucciones. Vuelvo al consultorio tres. El tres es un buen número para mí. No, sé que no soy original, pero es un número que me gusta. Golpeo y espero ser atendida. Vuelvo a entrar. La doctora mira las placas contra la luz del consultorio. Bueno, mami, parece que es urgente. Vamos a tener que entrar al quirófano. Es una cosa sencilla, rapidito, anestesia general y en cuestión de horas estás en tu casa. ¿Tenemos alguien a quien llamar?

I don't believe that anybody feels the way I do about you know

Ella quería tener una vida en la que no le pasara nada. Cualquier movimiento extraño la perturbaba. Sus deseos a la hora del brindis de año nuevo eran que no le pasara nada, nada a su vida. Que nada se mueva, que todo permaneciera quieto.
Entonces llegó a su casa, y escribió dos correos electrónicos. El primero decía: "Hola Pablo. Soy Nadia, la del subte. Me dijiste que te escribiera cuando tuviera ganas de verte. Tengo ganas de verte. ¿Tenés algún teléfono a donde pueda llamarte?". El segundo decía: "Hola lindo. Me encantó verte. Espero que se repita pronto. Que nuestras intensidades vuelvan a vibrar así en breve. Es necesario. Y urgente."

Puso play


Today is gonna be the day that they're gonna throw it back to you
By now, you should've somehow realized what you gotta do
I don't believe that anybody feels the way I do about you now

Backbeat, the word is on the street that the fire in your heart is out
I'm sure you've heard it all before, but you never really had a doubt
I don't believe that anybody feels the way I do about you now

And all the roads we have to walk are winding
And all the lights that lead us there are blinding
There are many things that I would like to say to you, but I don't know how

Because maybe you're gonna be the one that saves me
And after all, you're my wonderwall

Today was gonna be the day, but they'll never throw it back to you
By now, you should've somehow realized what you're not to do
I don't believe that anybody feels the way I do about you now

And all the roads that lead you there were winding
And all the lights that light the way are blinding
There are many things that I would like to say to you, but I don't know how

I said maybe you're gonna be the one that saves me
And after all, you're my wonderwall
I said maybe (I said maybe) you're gonna be the one that saves me
And after all, you're my wonderwall

I said maybe (I said maybe) you're gonna be the one that saves me
You're gonna be the one that saves me
You're gonna be the one that saves me

es como dormir y estar despierto

-¿no viste mis medias? tendrían que estar por acá
-te dejé algo de flan en la heladera
-¿estás enamorado?
-dale. si vos me conocés mejor que nadie.
-por favor, no llores. no me gusta cuando llorás.
-llueve y no me gustaría dormir solo. me gustaría dormir con vos
-y ni siquiera pedís perdón
-tenemos que terminar esta relación enferma y sucia que tenemos.
-un maremoto de amor
-sos pura luz salvaje y hermosa.
-sos mi persona favorita del universo.
-me tengo que ir. tengo tu teléfono. en la semana te llamo y arreglamos algo, ¿dale?
-pero yo te amaba con una intensidad absoluta.
-ya agendé el número, pero ¿cómo te llamabas?
-tu perro y mi gato, ¿qué te parece?
-un orgasmo que nunca se acabe

lunes 23 de enero de 2012

Yo ya no sé lo que hacer

De madre trueno y padre relámpago, soy una tormenta mental. Me angustia lo que me angustia y lo que no, me da ansiedad. Las reacciones y yo tenemos una relación un tanto intensa y todavía no sabemos quién domina a quién. Cantar una canción alegre puede hacerme llorar. Son las cuatro de la mañana y dando vueltas en la cama me pregunto cuándo encontraré la paz. Empiezo el día convencida de que será uno de esos difíciles, en que me maltrato, no me quiero, me reto y me desafío a hacerlo todo cada vez peor.
A la tarde me llama mi psiquiatra.
-Hola nena, ¿cómo estás?
-Bien. Bien, todo en orden. ¿Y vos?
-Bien también, con ganas de verte.
-¿Qué querés hacer?
-Quiero hacerte el amor.

viernes 20 de enero de 2012

Instrucciones para llegar

Tomar la Avenida 9 de Julio hasta la Avenida Rivadavia. De ahí, todo derecho, hasta el conejo blanco. Saltar en un pie 200 metros con un lápiz arriba de los labios y esperar con los cordones desatados de la zapatilla izquierda, hasta la primer luna en cuarto creciente.

miércoles 11 de enero de 2012

Instrucciones para no pensar

  1. Tome un cuaderno. Tome un fibrón de tinta indeleble y punta mediana. Dibuje garabatos. Si no sabe cómo dibujar un garabato, es que está pensando. Vuelva a empezar.

  2. Siéntese a la sombra de un árbol. Si hormigas le pican la cola, es que está pensando. Vuelva a empezar.

  3. Haga medialunas y/verticales. Si se rompe la cabeza golpeándose contra el suelo, es que está pensando.

  4. Llore. Llore mucho. Sienta las lágrimas pasear por sus mejillas. Sienta cómo desembocan en su boca. Si las lame y las siente saladas es que está pensando. Vuelva a empezar a llorar. Pellízquese si es necesario.

  5. Saque fotos de elementos inconexos. Si empezó a buscarles el denominador común, quiere decir que está pensando.

  6. Nade.

  7. Cante el Himno Nacional Argentino. Si cabecea siguiendo el ritmo del puente, está cerca de no pensar. Siga así.

  8. Procúrese un elemento de algún metal poco noble. El anillo de un llavero, la tirita que envuelve el paquete del pan lactal, o algo similar. Intente convertirlo en oro. ¿No lo logra? Está pensando.

  9. Ubíquese en algún lugar al aire libre y con carbón, madera, papel y un fósforo encienda un fuego. Antes, deberá tomar los recaudos necesarios para evitar un incendio. Una vez encendido, mire el fuego. Sienta el calor, vea bailar las chispitas, escuche la madera cómo se consume. ¿Qué piensa? ¿Pensó? Cayó en la trampa. Vuelva a intentarlo. Es importante, eso sí, que piense en esto: por favor, no olvide apagarlo antes de irse.

  10. Riegue las plantas una calurosa tarde de domingo. Sienta el olor de la tierra mojada. Mire cómo cae el sol. Si putea a las hormigas quiere decir que está pensando. Siempre, todo lo que tiene que ver con hormigas, tiene que ver con pensar. Debe ser por las antenas. Vuelva a intentarlo al día siguiente.

jueves 29 de diciembre de 2011

sax, sex, six

me despierto, (sigo enojada) con ganas de vestirme e irme. no, no te vayas, me dice él. yo, que sigo enojadísima desde anoche, no tengo ganas de componer ninguna situación, de hacer un diván en la cama, desnudos los dos y a vos qué te pasó y a mí me pasó esto, y bueno cosa que (nos) pasan. sólo quiero hacer lo que mejor me sale hacer después de hacer el amor (en el orden de cosas, no es que después de hacer el amor lo haga. haga esto) que es enojarme e irme. entonces, con el alma enfurruñada lo único que quiero es salir de la escena, abandonar el personaje ese de sostener el enojo, de encauzar toda mi energía al objeto de mi enojo, sea una jarra que se me cayó (traicionándome, la desgraciada) o un mal entendido después de hacer el amor y la falta de ganas de irme de noche, mejor me voy mañana. irme, me voy a ir, pero no ahora. mejor estirar este enojo hasta mañana y entonces, bueno, ya tengo el pelo seco, (pero sigo enojada) y es de día. ah muy bien, muy bien. el sol cumplió su trabajo, salió a la mañana, lo mismo hicieron los pájaros y las sombras y (mi enojo sigue ahí) mejor irme y disfrutar de la ciudad a la mañana, tan llena de gente apurada (y yo tan enojada, tan amarga como savia de aloe vera). no sé si es bueno que te quedes, en realidad. yo tampoco, le digo. es una de esas situaciones y a mí me gustaría tanto aprender a desaparecer. me gustaría tanto irme, que el asunto se resuelva y volver cuando el rompecabezas ya esté armado. ¿hablamos después? me propone, cobarde, con miedo a mi enojo. (yo también le tengo miedo a mis enojos, a veces me llevan ((por autopista)) a lugares indeseables) no sé, respondo y me hago la importante, como asegurando una desaparición (ese término maldito que nos lleva a un único lugar, cuando quisiera yo ir a otro) y me voy. abro la puerta-tijera del ascensor con bronca. ahí hay una nena con un vestido escocés, zapatos brillantes, con el pelo lacio, flequillo, adorable, lleva un rosario colgado del cuello y un globo agarrado de la mano, que, de tan enojada que estoy (y como si pudiera así desquitarme con este y todos mis enojos), le pincho justo antes de salir a la calle. el globo explota, la nena se queda quieta. yo me quedo mirándola. yo quería hacerla llorar, quería verla llorar. cuando subiste al ascensor, sabía que ibas a hacer eso, me dice. y de un tirón se desvisten todas mi estupideces y mis paréntesis.

sábado 24 de diciembre de 2011

Que solo y triste voy a estar en este cementerio

las monedas que guardé los últimos 12 meses fueron a parar a un rompecabezas con dibujos de Keith Haring. entonces la cena de fin de año me tiene con dos hamburguesas a la mesa, una ensalada de tomate y albahaca (albahaca), una de chauchas y huevo y una de tomate y arvejas. un vaso de agua con jenjibre. de postre, turrón con maní. y sémola crocante en barra. a quién quiero engañar, es un menú de mierda.

hoy estuve todo el día despidiéndome del año. del año en que conocí la muerte, del año que terminé con un gran amor. //Qué calor hará sin vos en verano. //del año en que despedí gente que se iba, y gente que se quedaba, porque la que se iba era yo. del año en que conocí la tristeza más salvaje, la que me llevaba de paseo por insomnios y horas de siesta, siestas de horas. de la tristeza que ni un viaje a Rosario pudo calmar. de esa tristeza que se sentó en el living de mi cabeza como si alguien la hubiera invitado a tal cosa, se sirvió un vaso de whisky y se sacó los zapatos. de una tristeza que ni los pelos de mi gato naranja por toda la casa pudieron distraer. y fue tan fuerte este año que, ¿qué decido? pasar la noche de año nuevo sola, en mi casa. the perfect plan.

si no fuera porque hablé hora y media por teléfono con una de mis amigas de la secundaria (Con Todo Lo Que Eso Implica), creo que podría haberse ganado la cucarda más gorda que haya en la categoría "Momentos depresivos bajo el método Bridget Jones".

Mientras tanto, me corto varios pedazos de la hamburguesa -que ya se enfrió, por supuesto- para así solo dedicarme a tomarlos con el tenedor en la mano izquierda, y con la derecha seguir seleccionando piezas de color y no color. caigo en la cuenta de que aquí y ahora somos mi gato, el rompecabezas y yo. y azul, de Los Piojos, que está rayado justo en Vals Inicial y me quiero cortar las pelotas, qué noche de mierda, tendría que haber ido a comer con la familia de mi mamá, con las tías, el vithel thoné que hizo la tía (seguro) Dora, con mis primos y los hijos de mis primos, que son algo así como mis nietos hermanos y la casa del 3228 era la base de operaciones de las fiestas de fin de año y yo acá, con un rompecabezas de 1000 putas piezas putas, un gato que se para adelante del ventilador y yo creo que me quiere imitar cuando hablo ddeellaannttee ddee llaass aassppaass yy ssee eessccuucchhaa ggrraacciioossoo y Gustavo y Darío habrán gastado montón de plata en pirotecnia. yo me acuerdo re bien de las pirotecnias de los últimos años, de las pirotecnias flacas y las abundantes. de las pirotecnias tristes decretado el duelo nacional, de las nuevas pirotecnias y las tradicionales. y falta poco menos de una hora para la medianoche, para el año nuevo propiamente dicho, pero los vecinos de abajo están haciendo un asado en la vereda (¿no es hermoso eso?) y entre molleja y molleja están tirando unos tiritos de mentira.

el gato se asusta, corre de acá para allá, como si fuera tomy o daly en feliz navidad, y él fuera el gato con un cohete de mecha corta prendiéndose fuego en la punta de su cola. y yo lo agarro, pero basta que ¡pum! otro bombazo y se asuste y el lugar más seguro es ninguno para sus oídos y qué estará pensando este gato, ¿creerá que ganaron los aliados?

sábado 17 de diciembre de 2011

hasta que un día te amalgames con la tierra (*)

les deseo la muerte a todos. de veras les deseo la muerte. deseo que vean pasar a la parca y comprendan que vos, yo, todos nosotros no somos más que hormigas, que caminamos por el cordón de la vereda de una calle de un barrio de una provincia de un país de algún continente, llevando pedacitos de flores blancas durante el verano para pasar el invierno. que las miraditas en el trabajo, los sobres con celofán, las palabras de tu nuera, a los gritos por teléfono y por más fuerte que sean los gritos en los que vienen, nunca tendrán más volumen que la forma de las nubes, que las definiciones de un niño sobre una palabra que no conoce, que encontrar una valija toda llena de sombreros, que la música de la luna llena con un velo de agua.

yo quiero desear la muerte porque no estoy de acuerdo con la vida eterna, con la juventud estirada, con las operaciones para borrar las arrugas. yo no estoy de acuerdo con los "no cambies nunca", con los "para siempre", con los tatuajes de la banda que me gusta. yo deseo la muerte porque la muerte da vida, porque con la muerte, lo real, las lágrimas, la certeza. nos hace falta tanta solemnidad, despojarnos del ruido, y es la muerte la más pura fuente, una mina de solemnidad descubierta por teléfono a las seis de la mañana. la muerte mata las idioteces, las filosofías baratas, los datos duros que envuelven a cualquier persona y que tenés que dar en la ventanilla de admisión de la guardia del hospital. tu número de documento, tu teléfono, el nombre que eligieron para que lleves toda la vida, de nada sirve cuando funde a negro y vienen los títulos.

deseo que esa muerte que les venga, sea la muerte de la persona que más amen. porque es a esa misma persona a la que más critican, con la que más crueles son, a la que más de una vez le tirarían aceite hirviendo en la cara, mientras la vida les da piola, les da piola y el barrilete vuela, vuela y las tiras de papel flamean, desperdician el tiempo esperando algo de alguien que nunca se los va a dar, sorprendiéndose por lo que ya conocen y después se muere, un velatorio indiscreto, era tan bueno, era tan joven, era tan linda (cosas que todos sabíamos, pero que no le dijimos jamás) y una silla al lado del cajón, un vecino escandaloso, un hijo salido del placard y entonces ese mamá, ¿por qué siempre llegás tarde? fue un rayo, hizo ruido, mucho ruido, quemó la heladera, pero después, comprar otra un sábado a la tarde, esperar el flete el lunes de 14 a 18 y entonces, todo hubiese sido más lindo si mamá, qué bueno que viniste.

les deseo la muerte porque es lo más bello que nos puede pasar. nos une en una emoción universal: yo voy a morir. vos vas a morir. tu madre, tu padre, tus hermanos, tus amigos de la escuela, los del trabajo, los vecinos, los hijos de los vecinos. es sólo una cuestión de tiempo. todos vamos a morir y eso es lo único que sabemos y hasta entonces, ¿qué hacemos?

nos deseo la muerte para que entendamos que las características extrañas de nuestras familias, los amigos con los que no tenemos nada que ver, pero que son necesarios para drenar la cabeza, los gatos que siempre se afilan las uñas sobre la misma cortina con bordado de pecesitos, el perro al que le pagan con alimento su trabajo de ladrar en el frente de una casa con jardín enrejado, las terrazas con ropa tendida, el tiempo, las mañanas camino a la escuela, los colores de la pared, las meriendas con la abuela, el viento en la cara, las cosas por hacer, el anillo que llevás hace más de diez años, la voz de tu amor, el olor de la almohada en la cama de tus padres, eso es la vida. y mientras chistás porque un pibe escucha cumbia en el celular, mientas puteás al que dobló a la izquierda, mientras puteás a tu hermano, la piola corre por tus dedos y no te das cuenta de que lo divertido del barrilete es remontarlo. y no dejarlo escaparse.

(*)