lunes, 31 de diciembre de 2007

Rondan tantos mitos sobre la sandía, que cada bocado es una transgresión. Debería darnos verguenza: las bicicletas fueron monopolizadas por los niños. Quién soportaría la luz, viviendo en la oscuridad mental. Fingir debe ser el verbo favorito de la posmodernidad. El mundo está divivido en vulgar o no vulgar. Yo me pongo una máscara y los engaño a todos. Nos hicieron creer que los sabores artificiales son mejores que los naturales. El eco no es sólo reverberancia, también puede ser una idea, latiendo, a la espera de ser concretada. Feliza me muero. ¿Por qué en este sistema, nadie, salvo un puñado de afortunados, puede ser artista? Lo malo que tiene la locura es que todo se lleva una extensa explicación. "Vámonos", me dijo. Tomé mis cosas y partí a su lado. Las calificaciones desvirtuaron su origen. Traidoras. No recuerdo la última vez que alimenté un pato. No usaré paraguas hasta que consiga uno transparente. Pasaré el año nuevo en París. Ayer me acordé de los dibujitos que vimos alguna vez y de lo felices que éramos. Sentimiento jodido la nostalgia. Las hormigas del mundo van a convenir tomar un tramontina cada una y vengarse por cada una de ellas que fue pisada, a propósito o accidentalmente. Aquella vez que cavé un pozo para enterrar las evidencias, sentí que me apoderaba del mundo. Nadie debería eximirse de la dicha de las pieles rozarse al calor de la mismísima nada. "Dar y recibir", o la hipocrecía más grande de la historia. Ahora (que en realidad quiere decir después) te mando el resto. Es jodido meter a un elefante en un sueño. ¿Por qué es tan inquietante el momento de elegir un gusto de helado? Fotos por todos lados, me miran y me recuerdan las mentiras que cometí al momento de mirar la cámara y sonreir. Entonces, no soporté más la ansiedad y dije "Felíz año nuevo", el 20 de diciembre. ¿Cuál fue tu último acto genuino? Diversión es excitación o nada. De vez en cuando prendo las luces de aquella habitación, sabiendo muy bien dónde está la llave, y me siento en el cuarto vacío donde puedo pintar las paredes con mi imaginación. Mantengo siempre la calma porque en mis pies está la salida para todo problema que pueda venir. Los vidrios guardan santas escrituras porque no hay tinta que tape al sol. La monotonía del ruido mecánico debe increpar violentamente la tolerancia hasta que uno se levante y apague el ventilador o cambie el cuerito de la canilla. El tiempo promedio es bastante personal. Siempre amé tus colores oscuros. No esperaré a más nadie hasta 15 minutos después del horario pactado. De lunes a viernes debería ser una palabra. "No me va a pasar, no me va a pasar" y me pasó. Desafío, lo que se dice desafío es desafiar el tiempo y hacer de una buena vez esas cosas que se atrasaron años. El calor no es malo. Lo malo es que te digan que es malo y lo creas.