viernes, 23 de mayo de 2008

El fracaso

El fracaso se presenta como una torta de chocolate: un objeto de deseo que da tanta tentación comerse un mordisco de su venenoso contenido como culpa su expresión de panza llena.
El fracaso es un banquete de sensaciones. Es cálido y cómodo. Y siempre es gracias a otro, por lo que ni siquiera requiere esfuerzo propio.
El fracaso es genial: requiere de creatividad suprema para tomar forma. Crea una audaz y consistente esperanza. Jamás una buscanza. Además, suele vestir disfraces tan variados como el traje gris del miedo, la sugerente bikini del orgullo, el sobretodo de la desconfianza. También, se calza unas holgadas ocurrencias para desarrollar posibilidades que anulan cualquier posibilidad.
El fracaso es colorido. Pinta de verde musgo y negro las inexistentes paredes de la fe.
El fracaso es tenaz. Insiste en diversas maneras hasta llegar a su cometido, con la misma obstinación con la que podría reconstruirse Alejandría.
El fracaso es placentero. Es el mejor puerto para llegar, la mejor excusa para lamentarse y la manifestación más pura de la nostalgia, que siempre trae aquello que fue inmejorable.
El fracaso es astuto. Actúa alimentado por la inocencia.
El fracaso es inteligente. Opta por buscar el camino más corto, de manera tal que sea posible llegar rápidamente a destino.
El fracaso es ahorrativo. ¿Para qué gastar valioso tiempo de ocio en esfuerzo y trabajo? Valioso tiempo que, dicho sea de paso, puede ser usado para elucubrar pretextos a presentar a los demás y a uno mismo.
El fracaso es incansable. Todos los días trabaja para seguir adelante. Mantiene la guardia ofensiva en todo momento y lugar, desliza comentarios agudos y certeros.
El fracaso es ácido. Sin duda, un estilo concreto para transmitir un mensaje incisivo.
El fracaso no oye consejos ni experiencias ajenas. Opta por la vivencia empírica.
El fracaso es intenso. Las sensaciones que transmiten pueden llevar a derramar mares inconmensurables.
El fracaso es indomable. Ningún libro de autoayuda puede con él.
El fracaso es fuerte y dinámico. Nadie puede detenerlo.


Hasta que me conoció a mí.
Y le cambié la vida.