miércoles, 16 de julio de 2008

Sobre el nuevo departamento

Antes de que mi mamá se vaya a hacer las compras (y me lleve con ella) me gustaría contarte del nuevo departamento.
Mamá me trajo la noche del día que firmó el contrato. Pero en la inmobiliaria le dieron la llave del departamento de enfrente al que vivimos, así que primero conocí al del vecino antes que al nuestro. Ahí, comimos una pizza con Mercedes, la mejor amiga de mi mamá, que en este último tiempo frecuentamos bastante. La pasé bien esa noche. Los tres comiendo pizza, y esa estúpida constante de mi mamá hablando de mi papá casi en secreto con su amiga, como si yo no fuera a darme cuenta o fuera sordo, no sé. Pero en general, estuvo buena esa primer noche en este edificio.
Ella me habla mucho. Mucho y de todo. Esa vez, me habló durante todo el viaje en colectivo desde la casa a la inmobiliaria. Después, mientras embalábamos las cosas. Luego, durante la mudanza. Y después, desde que nos mudamos acá, habla todo el tiempo. Yo no sé si eso está bien.
Esa noche, esa primer noche, conocimos a los vecinos de al lado. Son una chica y un chico. Parecen jóvenes. Él no vive acá y ella sí. Pero siempre están juntos. Van y vienen siempre juntos. A veces los cruzamos en el pasillo y están siempre de la mano. A veces escucho que discuten y ella grita. Y el otro día la ví salir del ascensor enojada mientras él se reía. Cuando está sola, a veces la veo colorida y a veces apagada como un bichito de luz agotado. El otro día, con mamá nos quedamos afuera y ella nos ofreció pasar a su casa hasta que venga el cerrajero. Mamá no quiso y no sé por qué, pero la otra vez me dijo que no quería hacerse amigos en el edificio.
Esa primer noche vimos que algunos de los departamentos tenían sus números en las puertas. Las puertas de los departamentos son todas distintas. No es como el edificio de Palermo, que tenía todo igual. Acá hay departamentos grandes, chicos. Es muy raro este lugar. Y la nuestra no tenía número. Así que a los pocos días de mudarnos, le propuse a Mamá hacer un cartel para la puerta. Y dibujé en una hoja del colegio unos autos de carreras y el número bien grande en el centro. Quedó bien. Después ella lo pegó con cinta adhesiva.
Por la misma razón, creo yo, no me deja juntarme con los chicos del departamento de la vuelta. Tampoco me deja ir a la escuela hasta el año que viene. Dice que este grado lo volveré a hacer el año que viene, que todo ha sido muy difícil y que no es problema parar un año. Yo sé que todo fue complicado, pero lo que más extraño son mis compañeros de la escuela. Sobretodo a Agustín, que me fui sin saludarlo y mi mamá no me deja llamarlo por teléfono.
Creo que hizo eso para que pare con las escenas de celos con Daniel. Pero no soporto verla de la mano, darse besos. Mucho menos cuando se va con él y yo me quedo con Mercedes. Mercedes es bastante aburrida. Y me pregunta muchas cosas siempre.
Bueno, mi amigo de papel, voy a hacer las compras y mañana te sigo contando un poco más de esto.