miércoles, 28 de enero de 2009

La tarde del 31

Si no vendo todo ahora, hoy los pibes no comen. Es corta. Es así. Le compré un paquete entero de petardos al Cordobés y me parece que me los voy a meter en el culo. Este Cordobés hijo de puta ya me engrampó varias veces. No sé cómo hace, pero siempre le compro lo que él no vende. Y yo tampoco. Lo mismo pasó el verano pasado con las pistolitas de agua y ahora estoy con las putas pistolitas en la casilla desde febrero, esperando que venga el calor. Igual, Natalia también salió a vender y creo que a ella le va a ir mejor. Siempre vende más que yo. Así los gasta también. El otro día, aparecerse con ese celular de 200 pesos. Decí que era afanado y lo pagó a un cuarto de lo que sale. Pero que lo vea la vieja, que hacía un rato le había dicho que no tenía un mango para pasarle. Me dio una verguenza. Acá, si sigo sin vender, afano un celular así y lo hago guita. No me importa nada. Estoy podrido de las navidades y los años nuevos de mierda. Lo único que cambia es que cada año tenemos un pibe más en la mesa. Yo qué se . Pero este fin de año yo quiero comer un asado. EN la Navidad no se pudo, pero yo quiero comer un asado. Pero un asado como los que hacía el marido de mi vieja. Un asado de verdad. Y estos petardos, que no los quiere nadie. ¿Serán muy caros? Pero, si los pongo más baratos y tampoco los vendo, a las seis de la tarde los voy a estar regalando. Y a las nueve, voy a estar pagando para que se los lleven. No puedo ponerlos más baratos todavía. Capáz que los otros trenes vienen más llenos y algo sale. Todavía no es tan tarde. También salió a pedir el Rulo con Pablito. No me gusta que el Rulo salga a pedir con el bebé, porque después se va con los pibes y la bolsita y ya se lo olvidó al Mauro una vez en Once. Pero a veces el Rulo viene con buena guita y ni Natalia ni yo le preguntamos cómo la hizo. El Rulo con sus llantas es felíz y yo no se las puedo pagar. Ahora, si viene con la novia embarazada, lo mato. Aunque seguro va a pasar como con Pancho y se la trae a vivir con nosotros a la casilla. Este Rulo... Uh, si pudiera me voy iría a la casilla tomar unos mates para aclarar la garganta. No me da más la garganta. Tampoco las gambas. Encima está por llover. Le voy a enviar un mensaje a la Laura para que levante la ropa de la soga.
Y encima, entre los pibes, los veterando de guerra, los que venden turrones y los pungas, no sé cómo voy a hgacer para vender estos putos petardos. Cinco pesos lo que valen. Cordobés y la concha de tu puta madre. No le vuelvo a comprar más nada. Virgencita, dame una mano, dale? Ayudame a vender estos petardos y yo te prometo que no me mamo más. Lo único que quiero es comerme un asado de veras con la Naty y los chicos. Con morcilla y chorizo.