viernes, 11 de septiembre de 2009

Balloon heart shaped

Cruzar un puente. La voz que quiebra un vidrio. Agua encerrada. Ruido afuera. Mis manos mojadas. Una tijera abierta de piernas. Un domingo nublado. Música para volar. Un tren que se escapa. Agua fría. Recortes de diarios. La perla que escupe el silencio. Ese teléfono que no para de sonar. Sangre. La pared de madera ya está vacía. Una gotera laboriosa. Historietas en común. Azúcar. Luz artificial. Un rey depuesto. Una foto con mi sombra fuera de foto. Un baño caliente. Una bocina. Instrucciones de uso. Un paseo por el zoológico. Un panadero y un cactus, paseando por Parque Lezama. Un imán. Mi bufanda violeta y amarilla. Confianza. Existe algo que seguramente debe ser maravilloso, que se llama confianza. Tus caramelos de menta. Viajar a Rosario. Un libro nuevo. Té. Mis revistas desordenadas y masacradas. Un cubo Ribik. El piso está limpio. Lo mismo mis cuadernos de colores. Un perro maldice la madrugada. Una fruta atacada por labios asesinos. La lluvia ya no abraza al pasto. Un árbol que fue sillón. Tu cama y mi casa. Una letra borrada. Pertenencia. Un xilofón. Esos vasos de burbujas eran para vos y yo. Treinta y cinco años. Un pájaro asustado. Tu mensaje en el contestador. El pasillo oscuro. Tirarse de espaldas. Sueños confusos. Un par de tacos desperdigados por ahí. Fotos sin revelar. Lapiceras guachas de tinta. No existe frazada que cubra este dolor.