martes, 29 de diciembre de 2009

Momentos que voy a recordar en el momento mismo de mi muerte

Cuando me despertaron de la siesta y me sacaron una foto en bombacha, con cara de enojada. Tres años y ya me enojaba. Cuando ví por primera vez la Torre Eiffel. El primer día de clases en la escuela secundaria. Cuando jugábamos en la pelopincho de mis primos, esperando que las nubes se fueran, gritando por que salga el sol. Cuando aprobé economía y terminé el CBC. Cuando mi hermano me hizo reír con un muñeco de Alf. Cuando mi otro hermano me llevó a upa a un cumpleaños, aún a pesar de la lluvia. Cuando llegué a la tumba de Cortázar luego de una travesía por París. Cuando estaba enamorada por primera vez y sonaba el teléfono y no era él. Cuando escuchaba Los Piojos en mi habitación. Cuando mi mamá me dejaba cocinar arroz con azúcar y harina con yerba. Cuando a los 16 años me dormía escuchando la radio. Cuando me bajé del micro escolar y me encontré con mi familia completa, esperándome para festejar mi 5º cumpleaños. Cuando con Juan escuchábamos Viejas Locas en el mp3, por las rutas de Neuquén. Cuando por su cumpleaños le regalé un esmalte para uñas de color rojo a mi madre con mis primeros dineros. Cuando me comí una naranja que pelé con mis propios dedos, en un recreo en segundo grado. Cuando Sebastián me dio el primer beso. Cuando corrí y corrí para tomar un micro a Rosario. Cuando llegamos a Cannes. Cuando llegué sola a París y me quedé dos horas en el aeropuerto porque tenía miedo de salir a la calle. Cuando me rencontré con mi hermano luego de 8 años sin verlo. Cuando terminé de pagar el préstamo para viajar a Francia. Cuando bailábamos con mis primos, jugando con mi cámara de video. Cuando escuché por primera vez Pez. Cuando mi hermano me acompañó a mi primer recital. Cuando me regaló un cuadro suyo. Cuando de niña andábamos en bicicleta con dos amiguitas por terrenos desconocidos. Cuando lo escuché reir a mi sobrino por primera vez. Cuando Gulli me dio un beso en la mejilla. Cuando lo ví venir caminando, por Parque Rivadavia. Cuando dormía en la cama de mi madre, con su perfume en la almohada. Cuando perdí mi soga de saltar en su trabajo. La primer noche que dormí en mi casa de sola. Cuando tuve la entrevista de trabajo de mi trabajo. Cuando me regalaron una bicicleta a mis 22 años. Cuando ví que Alejandra tenía una remera de los Rolling Stones. Cuando retomé francés. Cuando me tomé sola un colectivo por primera vez. Cuando me reencontré con un antiguo amor al que había amado hasta el abismo y no me movilizó nada. Cuando mirábamos el mar desde la ventana con Carina y Sabrina. Cuando ví mi firma en una nota de Página 12. Cuando conocí el cielo de Villa La Angostura. Cuando mi madre me festejó los 10 años. Cuando tomábamos cerveza con mis amigos de la escuela en la puerta de mi casa. Cuando trasnochábamos hablando de miles de cosas. Cuando por primera vez leí un trabajo del curso de periodismo de rock. Cuando terminé un ejercicio de escritura que me llevó cinco meses. Cuando volví de haber ido caminando a Luján con Pamela y Romina. Cada abrazo de la gente que amo. El olor del cuello de Gulli. La voz de mi madre. Los gestos de mi hermano. Los llamados de mi otro hermano. Las noches en el baño de Alejandra. Las cartas de Hernán. Las paredes de mi cuarto adolescente. La caminata de noche por Hamburgo. Aquel amanecer en la terraza, a los siete años. Mi gata Marsha subiéndose a mi falda. Mi perra Lisa volviendo cuando le chiflaba. El corte de pelo de los 15 años. El retorno de Jujuy. La caminata por la estación de Lyon a medianoche, con Belén buscando a Linda. Cuando escuché de un tirón todos los discos de Sumo. Cuando Alejandra me regaló "Historias de Cronopios y de Famas". Cuando usaba un jean oxford con plataformas. Cuando conocí Uruguay. Cuando tomé vino por primera vez. Cuando estaba trepada a los rayos del sol de enero, encima de un ciruelo de la casa de la abuela de una amiga. Cuando hablé con mi profesora de historia, luego de 7 años de haberme recibido, para agradecerle por todo lo que me dió. Cuando caminé bajo la lluvia con mi paraguas transparente. Cuando tomábamos mate cocido con Fede en el kiosko. Cuando iba caminando, miré para atrás y lo ví a Martín, en un recital de Los Piojos. Cuando Sebastián me esperaba en Retiro. Cuando me saqué a pasear por Palermo. Cuando me vestí elegante para pedir un crédito en el banco. Cuando lo terminé de pagar. Cuando firmé mi contrato de alquiler. Cuando Estefanía y Maxi me ayudaron con la mudanza, subiendo mis 24 años de existencia cuatro pisos por escalera. Cuando hablábamos de amores con Maru, en la terraza de mi edificio. Cuando a Vanina y a mí nos agarró la lluvia en un show del Cosquín Rock. Cuando aprendí a tejer. Todas esas veces que me quise. Todas esas veces que me perdoné. Todas esas veces que cumplí con lo que me prometí. Todas esas veces que soñé.