jueves, 10 de diciembre de 2009

Se busca ortopedia para la renguera emocional.

Hola. ¿Qué hacés? Te traje tus cosas. Acá están tus llaves. No, nomás me pareció que ya no tengo que tener las llaves de tu casa. Sí. También está la ropa tuya que quedó en mi casa. Y los libros de Bukowski y de Fogwill, también. No, el de Samalea me lo regalaste. Acordate. No. Es como si yo te pidiera los dos compilados de Mandioca que te regalé en octubre. No, no tiene nada que ver. Bueno, no la compliquemos tanto. ¿Me grabaste el cd que te pedí? El de las fotos. Ah. Y, ¿podrías grabármelo ahora? Te espero, no tengo apuro. No, dale. ¿Después cuándo? Si no va a haber un después. Sabés que esta va a ser la última vez que nos veamos. Ya vimos que esto no da para más. Vos y yo no podemos estar juntos, asumámoslo. Dale, espero. Sí, por favor. Tengo una sed. No, agua está bien. Viste que la gaseosa no es lo mejor cuando tenés sed y con este calor, me tomo una coca y me fundo. Dicen que va a llover todo el fin de semana, ¿viste? ¿Qué pulover? Yo no tenía ningún pulover tuyo. Ah, sí, el verde oscuro. Ah, no, pero ese lo uso para abrazarlo cuando me duermo. ¿Me lo regalás? Pasa que la almohada ya perdió tu olor y al pulover todavía le queda un poco. No, no te extraño. Solamente me gusta tu olor. Bien, muy bien. Poco trabajo pero esta semana fue agitada, pasaron mil cosas y están todos re locos. Encima, con el fin de año, viste que todo el mundo se agita. Sí, ví en la tele. Qué terrible. ¿Vos decís? No sé, a mí hay algo que no me cierra. Como cuando me mentiste la otra vez y te descubrí. No, no es un reproche, solamente te estoy graficando. Bueno. Ah, mirá qué bien. Y ¿qué hicieron?. Ah, qué linda. No, no me meto más en tu página. Llego a ver una foto tuya con otra mina y me pego un tiro. Bueno, pero esa vez yo te revisé el correo porque quería estar segura de que no me estuvieras engañando. Y yo qué sé si no estuviste con otra mina. Si yo te digo que no estuve con nadie más y vos tampoco me crees. Bueno, yo también te amo y no quiero conocer a nadie, pero a mí me parece que vos sos distinto. No, vos no entendés. Bueno, sí, siempre la culpa de todo es mía, ¿no? Y vos, ¿cuándo te vas a hacer cargo de algo? No, yo no tuve nada que ver con eso. No, no, yo no estoy con nadie. Vos sos el amor de mi vida, la persona en este mundo para mí y estoy segura de que yo nací para amarte. Así que la única persona con la que quería estar era con vos y mirá lo que estamos haciendo. Yo vine a traerte tus cosas y vos me estás grabando un cd con fotos de momentos lindos. No, no, esto lo decidiste vos. Hacete cargo. Vos quisiste que fuera así, así que bancátela. No, ¿qué tengo que ver yo con lo que vos elegís? No, yo no te trato mal. Bueno, pero eso fue porque estaba pasando por una situación estresante. Sí, siempre son situaciones estresantes. A mí nadie me regaló el manual de uso de la vida. Vos decidiste dejarme. ¿Que yo no te cuidé? ¿Cómo podés decir eso? Lo que más quise fue cuidarte. Ya te dije que no quise decirte eso. Bueno, pero reacciono así porque ya no sé qué hacer. No, no sé qué hacer ni con vos ni conmigo. Bueno, perfecto. ¿Sabés qué? Estoy cansada de llorar por vos. Bueno, yo tampoco te quiero más. Y no quiero saber más nada de vos. Nunca más. Esto se terminó. Vos no sabés quererme. ¿Qué decís? Yo sí sé quererte. Yo me jugué por esto. Me entregué entera. Cambié todo lo que pude. Bueno, hice hasta donde pude. No, vos no. Eso no es cambiar. Yo sí. Vos no. No, vos no. Entonces explicame por qué, después de todo lo que nos pasó, vos no me querés más. Pero si me querés, intentémoslo otra vez. Sí, pero yo te banqué un millón de cosas a vos. ¿Pero por qué no me escuchás cuando te hablo? No, no me digas que te estoy quemando la cabeza, porque no es así. Yo te estoy diciendo las cosas como las veo yo. Sí, pero vos no tenés razón. Vos tampoco me escuchás. No tiene sentido lo que estás diciendo. Bueno basta, no me acuses más. Vos también sos responsable de que todo se haya ido a la mierda. Hacete cargo de algo, alguna vez en la vida. Ah, claro, pero vos no estuviste cuando yo te necesité. Sí, pero por más que yo te haya mandado a la mierda, vos tendrías que haber estado. Y bueno, bancátela. Sí, pero si me fui a la mierda fue porque no quería seguir participando de la escena, no quería ser más tu partenaire en la mentira que vos montaste. Porque no quería hablar con vos, por eso apagué el celular. No fueron cuatro días, fueron tres. Podríar haber vuelto a llamarme y no lo hiciste. ¿Qué? ¿Cómo te podés acordar de eso? ¿Cómo podés traer eso a ahora? Pasó hace mil meses. Ya fue eso. No podés seguir atado al pasado. No, yo no soy rencorosa. Nomás me acuerdo de las cosas que me hiciste. Para que no me las vuelvas a hacer. Bueno, listo. Entonces tenés razón, esto no funciona. Andate a la mierda. No te quiero ver nunca más en la re puta vida. El cd, metételo en el orto.


Hola, ¿qué hacés? Sí, todo bien. Escuchame, te llamaba porque quiero pasar a buscar mis pantuflas. ¿Las tenés por ahí? ¿Esta tarde? Bueno, sí. Llevo un yogur y merendamos juntos, ¿dale?