domingo, 18 de julio de 2010

un acertijo en una lengua muerta

Últimamente Gonzalo me pregunta preguntas extrañas. Siempre cosas sobre los chicos; siempre raras, intrigantes. No sé si es el tono de su voz en el teléfono o si con los años nos perdimos las frecuencias, pero siempre me deja pensando un buen rato cuando me pregunta algo. Esta tarde, cuando le contaba que salimos a comer por el cumpleaños de la nena, me preguntó si hoy le había olido la cabeza y si el olor de su pelo era parecido al del hermano. Me dejó pensando, el hijo de puta. Y lo mejor de todo es que después la sigue como si no hubiese pasado nada. Y yo me acuerdo que cuando subimos al colectivo, nos dieron un asiento y yo la agarré a ella y ella supo acomodarse bien, comodidad x 2 asegurada, sus rodillas en el límite de mis piernas, asegurándose con fuerza, su brazo engarzado a mi cuello, casi distraída, casi para mí, y me acuerdo de su pelo haciendo un velcro con mi barba de dos días y me acuerdo de haberla olido hasta bajar del colectivo, pero no recordaba ese olor, y nunca lo había comparado con el del nene y nunca recuerdo el olor de las cabezas de mis hijos hasta que las vuelvo a oler, ahora-que-me-doy-cuenta, y entonces me resultan conocidas, pero hasta entonces no recordaba con quién tenía que encontrarme al olerlas. Y ¿cómo puede Gonzalo saber eso, preguntarlo para exponerlo y luego continuar con un así que en Buenos Aires hace mucho frío, leí en el diario. Lo más grave es que yo pestañeomiroaunladomiroalotropiensounsegundounsegundomedespienso y digo sí, mucho frío, no sabés lo que es. En la casa de Nora, me dijo hoy, que no le salía agua de las canillas, de lo congelada que estaba. Y decí que acá nosotros tenemos buena calefacción, que si no. Y a mí me llama la atención que me pregunte cosas raras. Sobretodo últimamente, que parece que le empieza a hacer ruido la campanita del número redondo. Si cada vez que hablo con la madre, me dice que todavía espera que le dé un nieto. Un nieto, le pide la madre. El otro no le da ni una novia y ella le pide un nieto. Sí, pero vio como es esto, él tiene una carrera con la música, y eso es un matrimonio artístico. ¿Matrimonio qué? Yo lo único que sé es que mis amigas de la Iglesia se juntan en la Plaza con sus nietitos todos los domingos y yo no voy porque me cansé de no llevar nunca un nietito. Encima, con lo que te mezquinan los nietos, las hijas de puta. Bueno, yo le voy a decir cuando se conecte, que usted le manda saludos. Y un nietito. Sí, un nietito también le voy a decir.

No, Gonzalo, son los dos diestros, ya te dije la otra vez. Emmmh, no preguntaron qué es la muerte todavía. No, nunca les dije nada. Ah, mirá vos. Me la voy a comprar, entonces, cómo dijiste que se llamaba? Enciclopedia sobre la Sexualidad, es algo como un manual? Bueno, pero la nena tiene 10 y el nene 9, no te parece que es un poco pronto. Ah, leíste eso. Bueno, gracias por el dato. ¿Eh? Ah. No, nunca vieron un oftalmólogo, pero están bien, ven bien. Te digo que ven bien. Pero dejate de joder, che, si no hay antecedentes de Daltonismo en la familia.

Gonzalo me parece que te pasa algo, mi viejo. Mirá, últimamente me preguntás todas cosas raras, loco. No puede ser. Daltonismo, me decís, que la tengo que revisar por si tiene Daltonismo. ¿Pero qué te pasa? No te parece que yo podría haberme dado cuenta ya si tiene Daltonismo, o si el nene es enano? Si está enferma de un mal incurable, de posibilidades de 1 en un millón; si son zurdos, si tienen una pasión oculta con el oboe, o si son potenciales conductores de Fórmula 1. ¿Qué es lo que te pasa? ¿Tenés ganas de sentar cabeza? Si siempre dijiste que eso no era para vos. ¿Por qué tanta curiosidad de repente? ¿No estás haciendo la mosca con el bandoneón? Y entonces, ¿qué es? Pero claro que la vida no es fácil, a cada uno le toca un cachetazo más o menos fuerte para aprender a vivir. Bueno, sí, nosotros la peleamos y seguimos adelante. Sí, te escucho. No, no me acuerdo. Ah, sí. Sí, ella entró en 3º año, a mitad de año. Sí, que se hizo amiga de Ana María Terfi y Mariela Palacios. Sí. Ah, sí, vos tenías un metejonazo con esa flaca... Ah, no, no sabía que había pasado nada. !¿No me digas que te contactó? ¿Por Facebook? ¿En serio? ¿Está buena? ¡No te la puedo creer, después de tantos años! ¿Y qué te dijo? Ah, sí. Sí. Pará, ¿esto cuándo fue? ¡¿Hace tres meses?! Ah, te lo tenías bien guardado, eh. ¿Y qué te dijo? ¿Qué? ¿Eh? ¿Vos me estás hablando en serio? Y pero cuántos años tiene. bz0ch0y0ch0,bsmellevocu4tro. Ah, sí, dan los números. ¿Y cuándo venís a conocerlo? ¿Qué? ¡¡¿¿Pero vos sos pelotudo??!! Cómo no lo vas a querer conocer, boludo. Pero che, qué te pasa, decime vos estás loco. Un hijo es lo más grande que hay. No importa cómo, es el sentimiento más noble. Vas a abrazar a un pedazo de vos que ahora es otro! ¡Y todo un otro! Gonzalo, llama a esa flaca y decile que vas a venir a conocerlo. Ya mismo hacelo. Vení y yo te acompaño Gonzalo. Gonzalo, no, no va a ser daltónico. Y si es daltónico, vivió toda su vida así, y llegó hasta vos, no está nada mal ni tiene nada extraño. Al contrario. Bueno, pero suspendé una gira, pateala para más adelante y vení a conocerlo. Aunque sea hacelo por el pibe y después ves qué te pasa a vos con eso, pero vení a conocerlo, te digo, que es lo más grandioso que vas a experimentar. Gonzalo, vas a olerle la cabeza a un ser que alguna vez fue una gota de placer y ahora es una persona. Gonzalo, calmate. Yo te voy a acompañar, si querés te aguanto en la puerta, pero hacelo. Bueno, loco, yo siempre te entendí desde que eramos pibes y vos te fuiste a pasear por New York con el bandoneon y 200 dólares y me plantaste a mí cuando íbamos a hacer socio juntos. Vos me plantaste y yo me la banqué y me banqué tu sueño de la música y la bohemia, mientras yo pasaba el verano estudiando. Yo me banqué que no vinieras a mi casamiento porque los acontecimientos sociales que el sistema impone para que nos divirtamos obligatoriamente no van a contar nunca con tu presencia; yo me banqué que en lo mejor de nuestra amistad vos decidieras irte a Nueva Zelanda de gira con un grupo de teatro. ¡Con un grupo de teatro, Gonzalo! Yo estaba bautizando a la más grande y vos estabas haciendo la ser o no ser en Nueva Zelanda, Gonzalo. Y ahora me preguntás cómo es tener un hijo. Bueno, andá y tenelo. A ver qué se siente, a ver si así me podés entender, a ver si así me dejás de mirar desde arriba. Andá y tené un hijo. Y bancátelo si tiene fiebre, si te rompe la camisa cuando le hacés upa, porque se prende del bolsillo. Y bancátelo si un día viene y te dice que para qué lo trajiste al mundo. Andá, tené un hijo y a ver si alguna vez me traés un libro de diseño o de música copado, y no esas torreifél de metal, un souvenir de mierda que te los venden por dos pesos y es la mismísima mierda más adorable para quedar bien. Tené huevos, Gonzalo. Tené un hijo y a ver si así podés entender que Roma es un poroto al lado de verlo decirte "papá. Tené un hijo y despertate en el medio de la noche, con el pibe meado, a cambiarle las sábanas, cuando dos minutos te estabas cogiendo a la mina de tus sueños, en el medio del programa de televisión. No, no estoy enojado. Te estoy diciendo que asumas lo que hiciste: tuviste un hijo. Te enteraste tarde. Qué pena. Ahora, andá y tenelo todo lo que lo puedas tener. Y largá la caravana un poco, que hay otras cosas más profundas que bailar duro.