viernes, 15 de octubre de 2010

it's oh so quiet

tengo algo que contarte. pero es un secreto. y por eso, no lo divulgues, porque sólo te lo voy a contar a vos. tenés que darme tu palabra de honor. sos buena en la cama y sabés guardar un secreto hasta quebrar tu cuerpo. algo así, claro. pero más contundente. más de silencio. más de amanecer en un lugar desconocido, sin saber cómo se llama el dueño de la pierna que tenés encima. y nunca confesar tal desvarío, habrase visto, toda esa educación en escuela de monjas para terminar enredada en sábanas desconocidas. o más bien, silencio de colegiales, balvanera o montserrat a la madrugada de día de semana. sí, ese tipo de silencio. porque esas calles deben guardar muchos secretos. sobre todo las que tienen ventanas. debe ser raro vivir en un departamento en planta baja, con ventana a la calle, ¿no? los secretos de esas familias se deben escurrir a la hora de la siesta, como agua por abajo de una puerta sin burletes. entonces, ¿me prometés que lo vas a saber guardar bien? no, en serio te hablo. necesito de tu palabra. bueno, en realidad eso es relativo. lo sé. poca coherencia tiene en sus actos aquel que se dice militante de la justicia y la verdad pero que no cumple con sus compromisos, por mínimos que sean. así que por aquellas veces que me prometiste que ibas a hacer algo que luego no hiciste, se me hace más dificil confiar en vos. bueno, en serio, ¿me vas a prometer que no vas a decir nada? de nada sirve esa promesa. si me cagás una vez es culpa tuya, si me cagás dos veces, es culpa mía. bueno, puede ser, sí, se trata de otra cosa, ok, está bien, pero acá hay muchas cosas en juego. esto es serio. es información confidencial. como cualquier secreto, claro. igual, yo nunca entendí a la gente que los dice, a la espera de que no sean divulgados. es como jugar a la lotería y esperar perder. la gracia de un secreto es cómo va saltando, de boca en boca, de voz en voz como un creativo trabajo en cadena, en el que cada operario le añade su propio color. ¿alguna vez te volvió un secreto que lanzaste? ¿estaba muy distinto a cuando pasó por tus labios? ¿y qué hiciste? ¿pusiste tu mejor cara de yo no fui? si hay algo que admiro de la cultura en la que vivo es esa pasión hermosa en la tarea de hacer se el boludo. ahora, yo te puedo jurar que siempre cumplí mi palabra y cada vez que me dijeron que guardara un secreto, así lo hice. los tengo todos en un arcón de madera, con un código de seguridad de ocho dígitos. será por eso que espero que los demás conserven el mismo código. bueno, ahora que lo pienso, en realidad una vez abrí la boca. pero tenía ganas de cometer una picardía y ahí fue cuando rompí años de confianza depositados en un dime y un direte. qué buen término ese. ese y correveydile. tendría que haber un manual de lo "eso no se hace" donde figuren esas mínimas contravenciones. divulgar un secreto no merece una pena capital, pero es un tipo de traición, sí. bueno, sí, volviendo al tema. ¿me prometés que vas a sellar tus labios? no te creo. no tenés palabra. ¿y si mejor te los sello yo de un beso?