martes, 21 de diciembre de 2010

Elvira!, le gusta estar al sol, todo el día y todo el tiempo, le gusta estar al sol.

Qué linda se pone Buenos Aires en diciembre. Sobre todo los días previos a la navidad. Algo pasa y nada pasa. Manifestaciones populares, aumentos y aguinaldos sin cobrar. Y vea usted, ¿cómo le explico a mis hijos que no van a tener regalo de navidad? y al mismo tiempo Vírgenes del Sol, Los Sideral's, decía, al mismo tiempo entrada, plato principal y postre son objeto de discusión en las reuniones circunstanciales. Vitel Thoné sí - Vitel Thoné no es una discusión universal. Y yo que creía que era distintiva de mi familia. Y los "me estoy preparando para que mi cuñada le regale un lindo regalo al más chico, porque como es madrina del más grande, siempre le regala a uno más que al otro. Es justo, pero el más chico se me va a traumar" y asuntos por el estilo. Mientras se definen por si ponerle edulcorante o no a la ensalada de frutas y/o a la sangría, yo pienso -escuchame esto- vino tinto, fruta picada, miel o azúcar y vino o jerez. En pleno verano. ¿A vos te parece tomar eso? ¿no querés reconsiderarlo?

Todo huele así, todo huele a la piel todavía tibia de un durazno, a sandía, a cereza. Todo huele a un chorro de agua fría sobre la piel hasta hacerte hablar para adentro y a jabón de glicerina humeando aun, después de un baño a media tarde. Las pieles transpiradas, los roces más rebeldes en el colectivo, roces de piel contra piel. El olor a humano, a axila, a sangre, a piel, a sudor, a vida. Ese olor por el que pagamos borrar. Y los colectivos con las ventanas abiertas, mientras un ejército de ráfagas húmedas viene desde toda rendija posible. Nunca viajes en colectivo en verano, si llevás un pilón de papeles apilados, indefensos de cualquier contención. Pero, en algún momento, vos te pusiste a pensar lo cansados que estarán los psicólogos de escuchar hablar sobre el mismo fucking tema a montón de sus pacientes?

Una de Sumo sale a todo pedo desde ese stéreo pedorro. Un Gol, un Fitito, una renoleta, una F100, da igual. Estacionado en la vereda, con todas las puertas abiertas. El play trae tu música favorita. Esa que te identifica. Como el tatuaje que te hiciste en el brazo, te identifica esa música. El volumen bien al taco y zas! diversión garantizada. Yo no tuve de eso en la adolescencia y la verdad, fui muy feliz. Te juro. Al mismo tiempo que los almaceneros se hacen una fortuna aparte en concepto de "un envase". Y vos, abrís una cerveza con un destapador, con una muela que te va a costar un huevo arreglar en cinco años; con un encendedor verde que estás esperando que la flaca no se dé cuenta que se lo requete querés robar; con el borde de un cordón, del cordón sobre el que estás sentado, mientras a un par de metros tuyo empieza otra de Sumo y seguís el ritmo con el dedo índice.

Las veredas se llenan de goteras, y tenés que esquivar los gotazos del cielo como soretes en el piso. Familias que llegan, familias que se van. Un vendendor ambulante sueña con un par de botines nuevos a tres por diez pesos lo-que-sea-que-tenga-para-vender. Gente pierde aviones, gente pierde colectivos, gente espera ver otra gente, gente desespera por ver otra gente, gente que no festeja, gente que todavía no cobró el aguinaldo, gente que tiene hambre, gente que tiene sed, gente que tiene sueño, gente que está trabajando, gente que está estudiando; kirchneristas, antikirchneristas. Todos atravesados por un día. Quiéranlo o no. Todos ansiosos, todos apurados. Todos nerviosos. Nerviosos. Como una adolescente pasando sola por una vereda llena de otras adolescentes, de las gritonas, de las que la van a mirar y le van a inventar un punto flojo que la va a hacer poner colorada hasta que llegue a su casa. Así de nerviosa se pone la gente, se pone la ciudad. Y vos, que sacaste al perro sin correa, lo ves montarse una dálmata a todo vapor.

Pero me gusta. Así de mambeadita, me gusta. Me gusta Buenos Aires ahora porque está esperando. Esperando, suspira ansiedad, apreta los dientes. ¿Cuánto disfrutaste el cachetazo de viento fresco del fin de semana? ¿ y el eclipse de ayer? ¿lo viste? ¿viste la luna anoche? ¿ves la luna de tanto en tanto? ¿sabías que ayer empezó el verano? ¿estás en donde querías estar "para cuando empezara el verano"? ¿otra vez vas a arruinarte el ánimo deshaciéndote en lamentos frente a tus balances de fin de año, que, ¡oh, casualidad! siempre dan negativos? ¿y si esta navidad la pasás bien, como para ver qué onda? En mi familia se ponemos re nerviosos con la navidad. Y eso que somos tres, (acá). Es como ir de la cama al living, viviendo en un monoambiente. Después, la solemos pasar de maravillas. Sé de gente que ay, la navidad. Y se explaya lamentándose de su porvenir durante unas ocho horas. Unas ocho horas en un año de ¿cuántos días? con gente a la que no le debe nada, o sí. Pero no importa, el tema es pasarla mal cuando hay que pasarla bien. Porque hay que pasarla bien. Hay que pasarla bien y comprar regalos y creer que con una cena de mierda, con un vitel thoné pedorro vas a arreglar todas las cagadas que te mandaste en el año, claro, por supuesto. ¿a dónde iba yo con todo esto?

A que Buenos Aires se pone tan linda en estos días. A que no me importa la navidad. No me importa la cena ni el repechaje. No me importan esas instituciones malditas que llamamos familia. Todo eso no es nada comparado con ser testigo de estos días en Buenos Aires. Las pieles se descubren, se abren como alcauciles, se deshacen de abrigo. Ves cicatrices de todo tamaño y sentido; pelos y no pelos //piel natural sin depilar// pieles de cuanto color se te ocurra, de cuanto tono imagines, pieles. Pieles transpiradas. Hombres, adultos, jugando al fútbol en la plaza, chicos caminando descalzos, rengueando por la vereda. El olor a Fuyí. El verano floreciendo, la navidad con mayonesa de atún y un vaso de gaseosa bien fría. O agua y arroz yamaní. ¿Cerveza? También, sí, cómo no. Sobre todo si está linda la noche. Eso sí que es un piropo encubierto. Y las separaciones son más crueles a esta altura del año. Y las relaciones que más raro te pegan, empiezan a esta altura del año. En plena madrugada sentís que el vecino de al lado está cogiendo. Y en realidad a esta altura del año todo el mundo está cogiendo en las madrugadas. Es el verano. Es la navidad. Creo que es todo eso. Que Buenos Aires me gusta tanto en estos días que me la cogería toda de lo linda que está.