domingo, 12 de diciembre de 2010

no me vengan con cuentos chinos. uno siempre escucha hablar de la lealtad.

está saliendo el sol, que es sin duda mi dios

afuera los chicos juegan en el pasillo. ya empezó la usurpación de verano. el verano se refleja tan distinto en los chicos. lo sabemos. como sea, me gusta que me usurpen, salir y encontrarlos ahi es ver un programa distinto cada día. desde que tengo gato, soy la estrella del piso. nos deja ver al gatito, señora?, me dicen. señora! deben ser los únicos seres humanos a los que les perdono que me digan señora.

sabés, mis domingos son un desastre si no los encauzo. hoy es el ejemplo. vieras vos qué indómito me resultó el día y todo por no programarle un buen plan. ayer no tuve ganas de ir a ver a mi madre hoy. así que me pasé el domingo encerrada en mi casa, yendo de la cama al living.
y es un monoambiente.

me angustio. pero es una angustia dulce tan dulce la que me sirve en la boca
la soledad de mi casa
suena el teléfono. atención a la vibración y al sonido para saber desde dónde viene el sonido del celular. cómo cambió el campo de acción de nuestros cuerpos, esas mierdas de los celulares, es algo que yo no me puedo explicar. antes sonaba el teléfono y el ring venía de un único lugar. bue. es él? será él? eh? hola? ah, hola ma, y me juro no volver a atender nunca más sin mirar. al fin de cuentas, para qué pago el servicio de caller id si no es para saber quién cuernos me está llamando antes de que diga "hola". el tipo que inventó eso es un amargo hijo de puta.

es uno de los últimos domingos del año. o sea. nos estamos despidiendo de un ciclo. y yo acá, atando y soltando mi pelo, como si hubiera tiempo para tal cosa. y dos copas de vino sucias, en la pileta desde el viernes a la madrugada. un pantalón tirado en el piso del baño, la cama sin hacer, las botellas vacías en la heladera. mis ojos con restos de maquillaje. el sueño de algunos puede ser cambiar el auto, o tener una casa de fin de semana, el sueño de otros puede ser solo tener una guitarra. el gato parece una vieja, los mira por abajo de la puerta, los sigue con la mirada, se mueve de un extremo a otro de la puerta para mirarlos mejor, y después de un rato vuelve, como a decirme, dale, dejame salir a jugar con los chicos. yo también lo hice, García. y como a mí me dijeron que sí, a vos te tengo que decir que no. es la ley de la vida en mambeados como nosotros, hijo mío.

me gusta el reggae, y lo quiero dejar bien en claro en mi mensaje. a mí me ponés intoxicados, viejas locas, y yo me acuerdo de ir en auto de Neuquén a Cutralcó en un viaje místico con juan. y me acuerdo de enterarme ese día que intoxicados tocaban en un boliche al que años antes mi madre no me había dejado ir a bailar con un chico que había conocido dos días antes. hija de puta. entonces, después de haber ido y vuelto de Cutral-có, fui a comprar mi entrada. las vendían en un cotillón. en un cotillón, entendés? una para intoxicados, por favor.
flash.
y el piti terminó saliendo como a las tres de la mañana.

-hola, buenas noches, llamo por la reconeccción del medidor. estoy sin gas
-está equivocado
-cómo?
-estás hablandoa una pizzería

y que este año me pasó de todo de tanto tan
que me siento una sensación nueva
y es esa de querer que termine el año
ya
y la de querer empezar el año nuevo en mi casa,
es que tengo que dejar de pensar en vos pero tengo también tantas ganas de verte
tal vez borracha
o al menos fumada
cantando Juan Pedro Fasola, nuestro gran amigo

no te voy a contar otra vez
mis penas de los últimos meses
de esos asuntos ya hemos hablado bastante
y yo siempre detesté a los que maldecían los años cuando ancianos, por noviembre, diciembre
y ahora pertenezco al club
a vos te parece.

pero esta noche está buenísima
este vino está buenísimo
tu compañía está buenísima
tus ojos están buenísimos

y yo quiero recibir al año nuevo desnuda con vos.