martes, 13 de septiembre de 2011

refugiándome en vos, mi última droga (*)

quiero leer tus cuadernos de notas. saber el orden de tus discos y qué es lo que tiene que tener una chica para que la sigas con la mirada cuando andás por la calle. quiero saber si alguna vez pediste un autógrafo, si guardás recuerdos de cosas que viviste hace más de diez años y quiero saber de qué prima estabas enamorado y qué cosas perdiste hace mucho y todavía lamentás. quiero saber qué proporciones tiene que tener tu café con leche perfecto, si te gusta más el calor o el frío; qué detestás más de estos días que corren y si te gustan las tortugas, los perros o los gatos. quiero saber cuál es tu gusto de helado favorito, cuál es tu esquina predilecta de esta ciudad, qué sentiste cuando empezaste a estudiar y qué cuando saliste solo de noche por primera vez. quiero saber cuál fue la primer revista que compraste y cuál la última. quiero ver tus dibujos de chico y si saludás al chofer cuando subís al colectivo. quiero escuchar tu mejor anécdota y quiero verte llorar. quiero ver todas las fotos de todos los viajes que hayas hecho. quiero verte comprando cigarrillos y cargando música en tu mp3. quiero verte durmiendo en un micro de larga distancia, viajando a cualquier parte, cruzando la pampa. quiero escuchar tu voz en vivo, desde un teléfono y en voz baja, a punto de dormirte. quiero que me convides la mitad de la última galletita del frasco y quiero despedirte, darme vuelta y ver que me estabas mirando. quiero te.

quiero saber todo de vos y al mismo tiempo, no necesito saber nada más tuyo.
no necesito saber nada.
más.

(*) Pez