miércoles, 11 de enero de 2012

Instrucciones para no pensar

  1. Tome un cuaderno. Tome un fibrón de tinta indeleble y punta mediana. Dibuje garabatos. Si no sabe cómo dibujar un garabato, es que está pensando. Vuelva a empezar.

  2. Siéntese a la sombra de un árbol. Si hormigas le pican la cola, es que está pensando. Vuelva a empezar.

  3. Haga medialunas y/verticales. Si se rompe la cabeza golpeándose contra el suelo, es que está pensando.

  4. Llore. Llore mucho. Sienta las lágrimas pasear por sus mejillas. Sienta cómo desembocan en su boca. Si las lame y las siente saladas es que está pensando. Vuelva a empezar a llorar. Pellízquese si es necesario.

  5. Saque fotos de elementos inconexos. Si empezó a buscarles el denominador común, quiere decir que está pensando.

  6. Nade.

  7. Cante el Himno Nacional Argentino. Si cabecea siguiendo el ritmo del puente, está cerca de no pensar. Siga así.

  8. Procúrese un elemento de algún metal poco noble. El anillo de un llavero, la tirita que envuelve el paquete del pan lactal, o algo similar. Intente convertirlo en oro. ¿No lo logra? Está pensando.

  9. Ubíquese en algún lugar al aire libre y con carbón, madera, papel y un fósforo encienda un fuego. Antes, deberá tomar los recaudos necesarios para evitar un incendio. Una vez encendido, mire el fuego. Sienta el calor, vea bailar las chispitas, escuche la madera cómo se consume. ¿Qué piensa? ¿Pensó? Cayó en la trampa. Vuelva a intentarlo. Es importante, eso sí, que piense en esto: por favor, no olvide apagarlo antes de irse.

  10. Riegue las plantas una calurosa tarde de domingo. Sienta el olor de la tierra mojada. Mire cómo cae el sol. Si putea a las hormigas quiere decir que está pensando. Siempre, todo lo que tiene que ver con hormigas, tiene que ver con pensar. Debe ser por las antenas. Vuelva a intentarlo al día siguiente.