jueves, 22 de noviembre de 2012

¡Eso no se hace!

Salgo de rendir un examen. Todo un año de clases, en dos horas, en dos hojas. La noche sin dormir, una bonita foto del amanecer y la radio bajita para que haga ruido, pero no más ruido que el mate acabado, entre apunte y apunte, mientras hago como que estudio. Un chocolate para festejar el cierre y un colectivo para volver a casa. Asiento a la ventanilla, miro las calles por las que anduve todo el año, pero ahora todavía tienen luz del sol. Cuando salgo de la facultad, ya es de noche y no hay nadie en esas veredas, en las que por primera vez veo gente, de todo color y edad, y perros. Me tomo la ventana para pensar en todo lo que pueda ser pensado a través de la película del movimiento, hasta que me hundo en mis propios pensamientos y me sumerjo en una siesta, mecida por el andar lento de un 150 lleno de gente. Dormida un poco, despierta otro tanto, siento que pasamos Corrientes, doblamos en Rivadavia, saludamos al Congreso, doblamos de vuelta. Y en eso, un grito me sobresalta.

-¡Eso no se hace!

Lo grita una chica de rodete en el pelo largo, aros en la cara, mochila chiquita en la espalda. Es gordita y tiene calza y zapatillas deportivas. Toda una contradicción que subió en Independencia.

-¡Eso no se hace!, vuelve a exclamar.

Y yo, medio despertada, medio dormidada, pienso en qué podría ser eso que no se hace.
Si no se hace solo o es que necesita de alguien que lo haga.
Qué necesita para ser hecho.
Qué es un hecho si todavía no se hizo.
Es una decisión antes de ser elegida.
Es pedir permiso para huir.
Es llegar tarde para no ir.
Es marcar un número para no hablar.
Es escuchar la radio aunque sea sólo ruido.
Es viento invisible, es amanecer nublado.
Cuántas cosas son las no hechas.
Cuántas cosas no son hechas y, sin embargo, son.
Gabo Ferro dice que el amor no se hace, que hacer es un verbo de segunda.
Y yo pienso en mi lista de verbos, el ayudamemoria para saber conjugar: ser, amar, tener, terminar, ir.
Hacer, me falta hacer.
También me falta amar,
me falta terminar, me falta ir.
Me sobra ser.
Pero sigo sin saber
qué es lo que no se hace.


Llego a mi casa y pongo Youtube, la televisión à la carte para los que no tenemos televisión.
Catupecu Machu dice que nadie cree en mi opinión.