viernes, 6 de febrero de 2015

Más o menos bien

 Revisité los lugares que había conocido con Franco y no estuvo nada mal volver. Volver a esos lugares, volver a hablarnos, volver a verlo. Me dijo que no me avisó que venía porque pensó que estaba muy enojada. Bueno, no sé cómo esperaba que me yo tome el temita de que estaba saliendo con alguien en Londres. Bueno, no sé qué debí esperar.

El asunto es que salimos, paseamos, hablamos. Me contó lo que hizo en Londres, y en otras ciudades, porque aprovechó la estadía y la beca para pasear por Europa y conocer varias ciudades. Fantástico. Me contó que es muy lindo todo, que hay muchas cosas para hacer, pero que la gente es muy fría y que algunas veces le parecía mejor inversión de tiempo juntarse con otros argentinos -y argentinas- que intentar acercarse a los gringos. Yo lo escuché, escuché sus aventuras y miré las fotos que tenía en el celular. Pero ya no era el Franco que me había dado vuelta mi mundo. Era otro que estaba dando vueltas en su propia órbita. Me invitó a ir a visitarlo cuando quiera y yo me pregunté si era visitarlo en Londres o visitarlo en su planeta, donde cuidaba de su rosa caprichosa, o esa idea de hacer carrera estudiando en el exterior.

No tenía planes para irme de vacaciones, más que la pileta de los padres de Flavia, o pasear en bicicleta por el barrio, o leer en el departamento, con Benito amasándome la panza. La visita de Franco puso en jaque todos mis planes. Por un momento me ilusioné con que pasaríamos un fin de semana en el Tigre o no sé, algo así. Pero eso no pasó. Franco se volvió y yo me quedé con una sensación de vacío, como cuando salís del cine y la película no te gustó nada.

En ningún momento Franco me preguntó cómo andaba, en qué anduve, si conocí a alguien o qué tal iba el departamento. No es que tuviera algo especial para contarle, sino que todo eran sus andanzas. Andar, llegar. Ir, venir. Después de despedirnos, él ya se iba y yo me pregunté a mí misma qué tal me iba. Y la verdad es que me va más o menos bien.

Franco se fue en avión a su vida en Londres y yo me fui en 17 a Barracas.