lunes, 6 de julio de 2015

Hoy voy a beber del vino que me pone ciego

 Con Facundo estuvimos aprovechando los pocos pisos que nos separan y unas muy buenas excusas para cenar juntos. Al principio un poco parecíamos dos viuditas,él llorando por Isabella y yo, bueno, yo tratando de desprenderme la cabeza de Franco. Pero con el correr de las semanas, los encuentros fueron mutando y no sé qué pasó que medio como que nos empezamos a coquetear un poco. ¿O me parecerá a mí?

Entre esas buenas excusas estuvieron las de haber encontrado un vino excelente en oferta o el haber cocinado de más y no poder freezar el enorme resto que quedaba. Así que por una cosa o por otra, poco a poco, entre cena y cena, nos fuimos contando un poco nuestras vidas. No sé si me gusta Facundo. Aparte de que no me gustaría ser el clavo que saque otro clavo, no me cierra la idea de involucrarme con un amigo de Franco. Sobre todo porque si volviera el tiempo atrás y viajáramos al momento antes de que Franco se fuera a Londres, yo seguiría estando con él.

Después de una cena, con el cenicero sobre la mesa, Facundo me lo confirma: “Si no se hubiera ido, Franco seguiría estando con vos. Siempre me pregunta si te veo y en qué andás”, me cuenta Facundo. “Si hasta una vez hablamos de que si tenía que aceptar o no la beca esa, porque él estaba re enganchado con vos”. Yo no sé si creerle o llorar. En eso, el que se larga a llorar es él y me dice “¡Ojalá Isabella se hubiera enamorado así de mí!”. Y ahí caigo en la cuenta de que lo que yo creía coqueteo era un compartir un duelo. Y de que estaba presenciando el nacimiento de una nueva amistad. Y también, claro, de cierta miopía emocional.

Aunque un poco siento que estoy volviendo pasos para atrás, que yo creía que ya me había olvidado de Franco, me doy cuenta de que con unas copas de más lo tengo más que presente, por más lejos que esté. En eso, mensajes de Camila. ¿Camila? ¿A esta hora?

“Hola Nat. Tengo algo que contarte. ¿Te acordás el pibe ese que te dije que me gustaba, el que era compañero mío en uno de los colegios donde doy clase? Bueno. Resulta que lo conoce a Franco y a Facundo. Dice que cuando ustedes quieran, salimos los cuatro, al cine o a tomar mate al Parque Lezama”.

¿El mundo es chico o qué?