viernes, 4 de octubre de 2013
Cortar y Pegar - Exposición de Collages por Nadia Mansilla
martes, 24 de septiembre de 2013
No siento los pies
martes, 30 de julio de 2013
TOS (Trastorno Obsesivo Soñador)
martes, 12 de febrero de 2013
Oda a mi lancha
-un largo rato en lo sucesivo-
enredado en mis pensamientos
subo al ascensor para bajar en ese recorrido vertical
que hasta ayer hice sentada en la bicicleta y ahora hago apoyada en mis dos pies.
El ascensor es grande, entran once personas pero soy yo y mi tormento
hasta el piso de abajo, que sube la mujer del encargado.
Nos saludamos con un beso, porque es una mujer atenta, una vecina buena
y a mí me agrada compartir el ascensor con ella.
Me pregunta qué tal ando y sin vueltas le cuento
que anoche me robaron la bicicleta, así que ahora a andar a pura pata.
Lourdes se golpea las piernas a la altura de sus brazos colgados
¿cómo puede ser? se pregunta y se re pregunta ¿cómo puede ser?
esto es cualquier cosa, ya no sé a dónde vamos a ir a parar,
pronuncia sin esfuerzo esa melodía de indignación.
Sus comentarios de titular son como males de muchos, pero saben consuelar.
Me pregunta cómo fue y le cuento. Que fui al cine en Congreso, que la dejé atada en la puerta
que cuando salí, ya no estaba. Que encontré medio eslabón de la cadena tirado en el suelo.
Que la tenía desde que cumplí 22 años, que me la habían regalado amigos, mi hermano y un exnovio
al que quiero como un amigo y un hermano.
Que la quería mucho, que le había tejido un pulover, que la usaba todos los días.
Que le había cambiado el cono y el asiento hacía poco, que estaba andando re linda.
Mientras pensaba en todas estas noches en que volví agitada
y todas esas mañanas en que fui a trabajar apurada
cantando los discos de Pez a los que les daba play
en el altavoz del celular
y en los videos de Loco Pro y el de Una Vela,
llegamos a la planta baja.
Lourdes intenta animarme
Madrecita, te compadezco. Aunque yo no sé andar en bicicleta, te compadezco.
Me dice justo antes que separemos nuestros rumbos
en la vereda del edificio.
Con mucho pesar
y después de tanto tiempo
voy hacia la parada de colectivo.
No, yo me compadezco de ella.
martes, 11 de diciembre de 2012
Todo volverá a ser como fue
y yo sé que me siento mucho más fuerte sin tu amor.
Naufragábamos los dos. Vos con tu tesoro encontrado a buen precio, de albahaca, frutillas y cerezas y yo buscando un lugar donde tatuarme un ancla. Casi cambiando de ruta te vi, y te pregunté por qué, justo antes que me recordaras el agua bendita de tus besos malvados. Marea de amor, ola de recuerdos, mar de besos, litros de piel. Como a un mástil, me trepé a vos para abrazarte. Oliendo tu cuello me pregunté si alguna vez voy a dejar de quererte así, tan tanto. Caminamos juntos mientras me contabas historias sacadas de la bitácora que narra aquel tiempo que pasamos juntos (¿o debería decir aquellas tempestades que navegamos a la par?) Te extrañé en cuanto te vi. Si no sé nada de vos, no te recuerdo y ni te evoco. Más bien siento un poco de rencor. Qué pena que una palabra tan linda describa un sentimiento tan feo. Cuando pienso en vos, siento que éramos fuego y pólvora. A veces explosiones, disparos de daño; a veces fuegos artificiales. O viento y barrilete, uno y otro nos alternábamos para hacernos volar o a para dárnosla contra el pasto. ¿Te conté que no encuentro gente con vuelo? ¿Que siento que estoy hablando una lengua muerta? ¿Que ya no quedan más amigos de lo eterno? Sí, te conté. Y me hablaste del miedo que tienen todos de salirse un poco de la cuadrícula en la que está milimetrada su realidad miserable, del pánico al desborde, del terror a cruzar el semáforo en rojo.
Caminamos hasta un árbol (¿hasta dónde si no?) y antes de irte me recomendaste que usara más vestidos y que viajara en transatlántico. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Gotas del mar de amor que supimos concebir.
Al final, me tatué un faro como ese que me regalaste la última vez que crucé el océano. Y ahora veo lo que fuimos menos como un mar, más bien como una inundación en el subsuelo. Tus libros están mojados, también mis fotos tuyas. Tus monerías frente a la cámara ahora parecen una cinta pasada en un walkman con poca pila. O el cuadro ese de Dalí, La persistencia de la memoria.
y lo dejé todo por esta soledad
martes, 4 de diciembre de 2012
Un huracán arrasó mi ciudad
Es mi día libre, porque por más que sea mi decisión trabajar, los días libres son la libertad de la libertad. Entonces lo celebro durmiendo una siesta en mi cama que da a la ventana, por más de que a través de los vidrios no deje de tentarme el sol y la idea de tener un perro de la calle para pasear por el Parque de los Patricios. Pero no. Siesta. En el primer día del último mes del año. Unidades de tiempo, las unidades más únicas de todo el mundo. Mi día libre y luego de pequeños mandados que me encargué y de los que me ocupé temprano, siesta.
Me despierta una multitud, con su costumbre de gritar a coro, de cantar a los gritos, de saltar gritando, acompasados. No están muy lejos, su canto se oye sólido y nítido. No están en mi casa, pero están en mi barrio y las multitudes, gente en estado líquido, ocupan todo el espacio posible. Esta multitud está en su punto de ebullición y los siento en mi cama, en su estado en forma de fluido altamente incomprensible. Le cantan a un globo. Alientan un globo. ¿Cómo se puede alentar un globo?
Un globo es un juguete tibio. No dura más de una tarde. No dura más que una tarde. Aunque no sé de otros chiches a los que se les haya dedicado una película, salvo excepciones, nadie puede decir que un globo fue su juguete preferido en la infancia. Con un globo, ni futbol ni volley, por más de que aparente ser una pelota. Hay que tenerlo bien agarrado para que no se vaya. Y si está inflado con helio y no tiene hilo, se va al cielo de los globos sin escalas. Tenerle amor a un globo es un acto de amor inflado. Un globo que sale de la boca de una persona, dice lo que ella piensa cuando es un personaje. Un pez globo puede ser venenoso hasta la muerte. Un globo terráqueo, un globo aerostático. El globo de un chicle, el globo con forma de corazón que le regalé a mi amor, mi gran amor. La primera vez que vi un globo salchicha. La piñata con forma de globo de mi fiesta de disfraces y los globos de la fiesta con la que inauguré mi casa. Todos los globos que conocí, englobados en ese canto de aliento, gritado por una aglomeración de gente: "¡Y dale, y dale, y dale globo dale!".
Me encantaría despertarme siempre así, por muchedumbres alentando causas que causen gracia. Las flores lilas del jacarandá, las lunas crecientes, un perro cagando en el Parque podrían ser algunas de ellas.
jueves, 22 de noviembre de 2012
¡Eso no se hace!
-¡Eso no se hace!
Lo grita una chica de rodete en el pelo largo, aros en la cara, mochila chiquita en la espalda. Es gordita y tiene calza y zapatillas deportivas. Toda una contradicción que subió en Independencia.
-¡Eso no se hace!, vuelve a exclamar.
Y yo, medio despertada, medio dormidada, pienso en qué podría ser eso que no se hace.
Si no se hace solo o es que necesita de alguien que lo haga.
Qué necesita para ser hecho.
Qué es un hecho si todavía no se hizo.
Es una decisión antes de ser elegida.
Es pedir permiso para huir.
Es llegar tarde para no ir.
Es marcar un número para no hablar.
Es escuchar la radio aunque sea sólo ruido.
Es viento invisible, es amanecer nublado.
Cuántas cosas son las no hechas.
Cuántas cosas no son hechas y, sin embargo, son.
Gabo Ferro dice que el amor no se hace, que hacer es un verbo de segunda.
Y yo pienso en mi lista de verbos, el ayudamemoria para saber conjugar: ser, amar, tener, terminar, ir.
Hacer, me falta hacer.
También me falta amar,
me falta terminar, me falta ir.
Me sobra ser.
Pero sigo sin saber
qué es lo que no se hace.
Llego a mi casa y pongo Youtube, la televisión à la carte para los que no tenemos televisión.
Catupecu Machu dice que nadie cree en mi opinión.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Carta para Marco
Cruzo un parque vestido de verde y violeta por la Tía Primavera
tengo un sobre de papel madera en la mano
que va a cruzar el océano volando.
Lo agarro fuerte, como si así pudiera llevarme a mí
o llevarse algo de mí.
Lleva adentro un mapa
que no es para que no te pierdas
si no para que puedas encontrarnos pronto
en este mundo infame.
De este lado del océano
siempre somos nosotros
no soy yo, por más que sea yo
para vos, somos siempre un nosotros.
En el parque hay unos chicos grandes
amontonaron sus mochilas
escuchan cumbia en sus celulares
y juegan en las hamacas.
Mientras tanto, yo pienso que nunca te hamaqué
y no creo que alguna vez lo haga
y trato de imaginarme
qué harás con tus amigos a la salida de la escuela
y cómo serán las palabras que uses con los pibes.
Llego a la oficina de correo
y siento que te escribo desde el pasado
Para mí es primavera, para vos otoño.
Vos me enviás mailes con fotos adjuntas
yo te mando cartas con mapas.
Pero en diez días hábiles
tu mamá, me imagino, '¡Lettre pour Marco!'.
Cuando lo abras, desplegarás el mapa que encontré para vos
(que para vos es una y es 'carte')
Y un 'on t'attend quand tu veux'.
Entonces, otra estrella se encenderá en el caos universal.
Porque en este mundo no somos pocos
los que enviamos afecto por correo
los que esperamos a distancia
los que armamos familias a pesar de los océanos
los que arrojamos amor al espacio y al tiempo.
Pero vení pronto, que no parás de crecer
y tenemos tanto amor para darte
y te esperamos siempre
y pronto vas a tener una prima
que tal vez se llame Vera.
martes, 6 de noviembre de 2012
Movimiento sostenido
viernes, 12 de octubre de 2012
Se entregaron los premios del Salón Nacional de Pintura 2012
como en El Grito de Munch, ahí también amanecía aunque estuviera nublado.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Tengo que conseguir una manguera
Dos cosas me inquietaron hoy
el síntoma de saber lo que tengo que hacer
y no hacerlo
y
el vicio de meterme a bucear en mis estados de mente
droga psicoactiva que me seduce a cada momento
y con el más mínimo estímulo
y que, estoy segura, debe ser carísima
porque es gratis
Dicen que a donde se fue feliz no hay que volver
y hace algunos días volví a esa pileta en la que aprendí a nadar
en la que pasé casi todos los veranos de mi infancia y mi adolescencia
y fui feliz
[ahí y entonces, sí
pero aquí y ahora]
no cuando me zambullía en el agua
no cuando me movía de una punta a la otra
de una punta a la otra
sino cuando me sumergía en la parte más profunda
para nadar al ras del suelo
cuando hacía algo parecido a bucear
en una pileta del conurbano bonaerense
mi cabeza. la pileta. bucear
también fui felíz moviéndome, dando vueltas
volando en el agua fresca
frases y fresas
bailando en el agua sucia
danza de piernas y brazos
saltar y rezar
abrir los ojos para no ver nada
claridad oscura
respirar
adelante y atrás
pensar en no pensar
recordar todos esos veranos ahí, cuando el cielo ocupaba el espacio de ese techo de lona blanca
evocar las gotas de lluvia que vi quebrar el agua
y a las veces que fui la primera en llegar y la última en salir
pidiendo un ratito más
un ratito más
todas las piletas, las playas y los ríos que viví siempre me llevaron a esta pileta.
¿el agua es un elemento vivo?
agua viva en mi memoria
entonces
como el chasquido de un fósforo
que raspa el borde de la caja
siento el olor a gas que viene de la cocina
dejé la llave de paso abierta
y cuando voy a cerrarla, como se cierra una canilla que gotea
caigo en la cuenta que estoy buceando en mi mente otra vez
que es medianoche
y que tendría que estar haciendo la tarea
que era para mañana
pero un ratito más
un ratito más
abajo del agua
un ratito más
jueves, 20 de septiembre de 2012
-¿Dormís? -Un montón.
El cuarto está lleno de hongos la televisión encendida en mute la ventana recién cerrada todavía se escucha el ruido de la calle un colectivo que frena una planta que florece la lluvia y olor a cebolla fríta. Vos dormís y yo te hablo aunque estés con los ojos cerrados te hablo igual porque después de todo me escuchás con los oídos y porque me gusta hablar con la televisión prendida y la ventana cerrada. Y no esperar hasta mañana cuando el sol atraviese el vidrio ahora es nunca charlas agotadoras hasta que los ojos se cierran y la mirada se ensordece [estrella de mar luna con nubes volar a tus pies tender la cama echarme a correr milagro y socorro] tapados hasta las narices no hay luna llena, hay luna sonriente que descansa en el cielo como mi papá mientras ella se estira y se extiende muestra los dientes cuarto creciente nosotros en el cuarto menguante porque la habitación nos hace cada vez más chicos, más apretados más uno menos dos. Última página anillo en el dedo anular de una libreta de bolsillo promesas de eternidad nunca nada dura para siempre pero igual ámense a muerte a merced a dormirse.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Suicidio en Parque Patricios
lunes, 20 de agosto de 2012
Una atracción particularmente dulce
siento algo particular
una atracción particularmente fuerte
por las cosas dulces
por las partículas dulces de las cosas
por el amor de madre, de pareja, fraternal
por las galletitas con pasas de uva
por la música para hacer el amor
por la música para tener sexo
por el chocolate con maní
por las pasas de uva
por el cappuchino con canela
por tus caricias en mi cuello
por las conversaciones serenas y sin interrupciones de ningún tipo
por la infancia
las fotos viejas, los recuerdos
el helado de menta granizada
los alfajores vauquita
las cosas dulces me atraen
son las que más me gustan
las canciones de Kevin Johansen
las noches de tormenta, desnuda, amada y amante
un abrazo de bienvenida
un desayuno con miel y banana
me gustan las cosas dulces
la dulzura ortodoxa
levanto las banderas de la dulzura
la diabetes es un gran verso
azúcar para todos
caramelos cristal en los bebederos públicos
boletos de tren garrapiñados
me gustan las cosas dulces,
y nunca las tomo de a una
algodón de azúcar rosado
la mano agarrada a otra mano
(no una derecha y una izquierda de un mismo cuerpo
una derecha mía
una zurda ajena)
caminar de la mano es dulzura
canciones de cuna
bombones de fruta
tardes de verano
seguir viviendo sin tu amor es dulce
la transpiración, aunque salada, si es ajena es dulce
el semen y la saliva pueden ser dulces
una poesía puede ser dulce
una nota sobre la mesa
te dejé flan en la heladera, cielo
un mensaje de texto la mañana siguiente
una foto de un viaje, lo más dulce
una mandarina desnuda es dulce
un pomelo rosado
mi manía con la sandía se justifica por esa dulzura que brota en jugo fucsia
me gustan las cosas dulces
los apellidos que son nombres, dulzura pura
los nombres que tienen poesía, pura dulcería
Piedad, Amparo, Paz
Victoria, Salvador, Franco
son dulzura
agua fresca es dulzura
el cuerpo recién bañado es una dulce invitación
saber esperar es noble y dulce
70 flores en un balcón, la supervivencia de la dulzura
los chocolates que me regalaste por mi cumpleaños
podías ser dulce, dulce
viajar por las nubes con vos, dulce
cogerte en mi casa
borrachos de madrugada
un día de semana
siempre es dulce
dulce como el color naranja
que es dulce como el olor a jazmín es dulce
el olor de tu ser siempre será dulce
y el dulce de leche es dulce al fin.
