Salgo de rendir un examen. Todo un año de clases, en dos horas, en dos hojas. La noche sin dormir, una bonita foto del amanecer y la radio bajita para que haga ruido, pero no más ruido que el mate acabado, entre apunte y apunte, mientras hago como que estudio. Un chocolate para festejar el cierre y un colectivo para volver a casa. Asiento a la ventanilla, miro las calles por las que anduve todo el año, pero ahora todavía tienen luz del sol. Cuando salgo de la facultad, ya es de noche y no hay nadie en esas veredas, en las que por primera vez veo gente, de todo color y edad, y perros. Me tomo la ventana para pensar en todo lo que pueda ser pensado a través de la película del movimiento, hasta que me hundo en mis propios pensamientos y me sumerjo en una siesta, mecida por el andar lento de un 150 lleno de gente. Dormida un poco, despierta otro tanto, siento que pasamos Corrientes, doblamos en Rivadavia, saludamos al Congreso, doblamos de vuelta. Y en eso, un grito me sobresalta.
-¡Eso no se hace!
Lo grita una chica de rodete en el pelo largo, aros en la cara, mochila chiquita en la espalda. Es gordita y tiene calza y zapatillas deportivas. Toda una contradicción que subió en Independencia.
-¡Eso no se hace!, vuelve a exclamar.
Y yo, medio despertada, medio dormidada, pienso en qué podría ser eso que no se hace.
Si no se hace solo o es que necesita de alguien que lo haga.
Qué necesita para ser hecho.
Qué es un hecho si todavía no se hizo.
Es una decisión antes de ser elegida.
Es pedir permiso para huir.
Es llegar tarde para no ir.
Es marcar un número para no hablar.
Es escuchar la radio aunque sea sólo ruido.
Es viento invisible, es amanecer nublado.
Cuántas cosas son las no hechas.
Cuántas cosas no son hechas y, sin embargo, son.
Gabo Ferro dice que el amor no se hace, que hacer es un verbo de segunda.
Y yo pienso en mi lista de verbos, el ayudamemoria para saber conjugar: ser, amar, tener, terminar, ir.
Hacer, me falta hacer.
También me falta amar,
me falta terminar, me falta ir.
Me sobra ser.
Pero sigo sin saber
qué es lo que no se hace.
Llego a mi casa y pongo Youtube, la televisión à la carte para los que no tenemos televisión.
Catupecu Machu dice que nadie cree en mi opinión.
jueves, 22 de noviembre de 2012
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Carta para Marco
Cruzo un parque vestido de verde y violeta por la Tía Primavera
tengo un sobre de papel madera en la mano
que va a cruzar el océano volando.
Lo agarro fuerte, como si así pudiera llevarme a mí
o llevarse algo de mí.
Lleva adentro un mapa
que no es para que no te pierdas
si no para que puedas encontrarnos pronto
en este mundo infame.
De este lado del océano
siempre somos nosotros
no soy yo, por más que sea yo
para vos, somos siempre un nosotros.
En el parque hay unos chicos grandes
amontonaron sus mochilas
escuchan cumbia en sus celulares
y juegan en las hamacas.
Mientras tanto, yo pienso que nunca te hamaqué
y no creo que alguna vez lo haga
y trato de imaginarme
qué harás con tus amigos a la salida de la escuela
y cómo serán las palabras que uses con los pibes.
Llego a la oficina de correo
y siento que te escribo desde el pasado
Para mí es primavera, para vos otoño.
Vos me enviás mailes con fotos adjuntas
yo te mando cartas con mapas.
Pero en diez días hábiles
tu mamá, me imagino, '¡Lettre pour Marco!'.
Cuando lo abras, desplegarás el mapa que encontré para vos
(que para vos es una y es 'carte')
Y un 'on t'attend quand tu veux'.
Entonces, otra estrella se encenderá en el caos universal.
Porque en este mundo no somos pocos
los que enviamos afecto por correo
los que esperamos a distancia
los que armamos familias a pesar de los océanos
los que arrojamos amor al espacio y al tiempo.
Pero vení pronto, que no parás de crecer
y tenemos tanto amor para darte
y te esperamos siempre
y pronto vas a tener una prima
que tal vez se llame Vera.
martes, 6 de noviembre de 2012
Movimiento sostenido
mi mamá me ama. mi mamá me muerde. mi mamá me miente. mi mamá me abraza. mi mamá me grita. mi mamá me mima. mi mamá me juega. mi mamá me alienta. mi mamá me felicita. mi mamá me cocina. mi mamá me come. mi mamá me engorda. mi mamá me mina. mi mamá me echa. mi mamá me reta. mi mamá me banca. mi mamá me divierte. mi mamá me consuela. mi mamá me compensa. mi mamá me duerme. mi mamá me espera. mi mamá me empuja. mi mamá me pare. mi mamá me llama. mi mamá me contesta. mi mamá me escribe. mi mamá me promete. mi mamá me cumple. mi mamá me dignifica. mi mamá me molesta. mi mamá me apura. mi mamá me atrasa. mi mamá me visita. mi mamá me invita. mi mamá me traga. mi mamá me inventa. mi mamá me muestra. mi mamá me fascina. mi mamá me define. mi mamá me cela. mi mamá me alucina. mi mamá me poesía.
viernes, 12 de octubre de 2012
Se entregaron los premios del Salón Nacional de Pintura 2012
y el premio mayor lo ganó un oleo sobre tela de Marcia Schvartz, que
se llama Fanzinerozo. foto de la artista con el jurado, una copa en la
mano, todos; todos anquilosados en un sillón que se prende fuego como la
mente del tipo del cuadro, que está sentado en un sillón. lugubridad
como la del grito de Munch, pero con más definición y si me pedís
definiciones, mi definición más reciente de cosquillas es eso que sentí
en la cintura la última vez que te despediste. "dale, hablamos",
mientras bajabas la escalera y te levantabas la solapa del saco negro de
lana, con un Gitanes encendido colgando de los labios secos, pero
violetas de vino, y dejabas volutas de humo como quien deja un perfume
que queda sonando varias horas después de haberse ido el cuello que
pintaba y como si hubieses sabido que después me ibas a hablar desde un
cuadro ganador de un premio nacional.
como en El Grito de Munch, ahí también amanecía aunque estuviera nublado.
como en El Grito de Munch, ahí también amanecía aunque estuviera nublado.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Tengo que conseguir una manguera
Dos cosas me inquietaron hoy
el síntoma de saber lo que tengo que hacer
y no hacerlo
y
el vicio de meterme a bucear en mis estados de mente
droga psicoactiva que me seduce a cada momento
y con el más mínimo estímulo
y que, estoy segura, debe ser carísima
porque es gratis
Dicen que a donde se fue feliz no hay que volver
y hace algunos días volví a esa pileta en la que aprendí a nadar
en la que pasé casi todos los veranos de mi infancia y mi adolescencia
y fui feliz
[ahí y entonces, sí
pero aquí y ahora]
no cuando me zambullía en el agua
no cuando me movía de una punta a la otra
de una punta a la otra
sino cuando me sumergía en la parte más profunda
para nadar al ras del suelo
cuando hacía algo parecido a bucear
en una pileta del conurbano bonaerense
mi cabeza. la pileta. bucear
también fui felíz moviéndome, dando vueltas
volando en el agua fresca
frases y fresas
bailando en el agua sucia
danza de piernas y brazos
saltar y rezar
abrir los ojos para no ver nada
claridad oscura
respirar
adelante y atrás
pensar en no pensar
recordar todos esos veranos ahí, cuando el cielo ocupaba el espacio de ese techo de lona blanca
evocar las gotas de lluvia que vi quebrar el agua
y a las veces que fui la primera en llegar y la última en salir
pidiendo un ratito más
un ratito más
todas las piletas, las playas y los ríos que viví siempre me llevaron a esta pileta.
¿el agua es un elemento vivo?
agua viva en mi memoria
entonces
como el chasquido de un fósforo
que raspa el borde de la caja
siento el olor a gas que viene de la cocina
dejé la llave de paso abierta
y cuando voy a cerrarla, como se cierra una canilla que gotea
caigo en la cuenta que estoy buceando en mi mente otra vez
que es medianoche
y que tendría que estar haciendo la tarea
que era para mañana
pero un ratito más
un ratito más
abajo del agua
un ratito más
jueves, 20 de septiembre de 2012
-¿Dormís? -Un montón.
El cuarto está lleno de hongos la televisión encendida en mute la ventana recién cerrada todavía se escucha el ruido de la calle un colectivo que frena una planta que florece la lluvia y olor a cebolla fríta. Vos dormís y yo te hablo aunque estés con los ojos cerrados te hablo igual porque después de todo me escuchás con los oídos y porque me gusta hablar con la televisión prendida y la ventana cerrada. Y no esperar hasta mañana cuando el sol atraviese el vidrio ahora es nunca charlas agotadoras hasta que los ojos se cierran y la mirada se ensordece [estrella de mar luna con nubes volar a tus pies tender la cama echarme a correr milagro y socorro] tapados hasta las narices no hay luna llena, hay luna sonriente que descansa en el cielo como mi papá mientras ella se estira y se extiende muestra los dientes cuarto creciente nosotros en el cuarto menguante porque la habitación nos hace cada vez más chicos, más apretados más uno menos dos. Última página anillo en el dedo anular de una libreta de bolsillo promesas de eternidad nunca nada dura para siempre pero igual ámense a muerte a merced a dormirse.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Suicidio en Parque Patricios
Anoche, mientras llovía, un cactus se arrojó al vacío. Su cuerpo fue hallado sin vida esta mañana. Sus raíces desnudas de toda tierra yacían sobre la calle empedrada. También llovía. De sus bracitos llenos de espinas no quedaban ni los huesos. Oriundo de las sierras cordobesas, se desconocen las causas de su suicidio. Sin embargo, todas las pruebas señalan que se deben a la melancolía provocada por la humedad porteña.
lunes, 20 de agosto de 2012
Una atracción particularmente dulce
Me gustan las cosas dulces
siento algo particular
una atracción particularmente fuerte
por las cosas dulces
por las partículas dulces de las cosas
por el amor de madre, de pareja, fraternal
por las galletitas con pasas de uva
por la música para hacer el amor
por la música para tener sexo
por el chocolate con maní
por las pasas de uva
por el cappuchino con canela
por tus caricias en mi cuello
por las conversaciones serenas y sin interrupciones de ningún tipo
por la infancia
las fotos viejas, los recuerdos
el helado de menta granizada
los alfajores vauquita
las cosas dulces me atraen
son las que más me gustan
las canciones de Kevin Johansen
las noches de tormenta, desnuda, amada y amante
un abrazo de bienvenida
un desayuno con miel y banana
me gustan las cosas dulces
la dulzura ortodoxa
levanto las banderas de la dulzura
la diabetes es un gran verso
azúcar para todos
caramelos cristal en los bebederos públicos
boletos de tren garrapiñados
me gustan las cosas dulces,
y nunca las tomo de a una
algodón de azúcar rosado
la mano agarrada a otra mano
(no una derecha y una izquierda de un mismo cuerpo
una derecha mía
una zurda ajena)
caminar de la mano es dulzura
canciones de cuna
bombones de fruta
tardes de verano
seguir viviendo sin tu amor es dulce
la transpiración, aunque salada, si es ajena es dulce
el semen y la saliva pueden ser dulces
una poesía puede ser dulce
una nota sobre la mesa
te dejé flan en la heladera, cielo
un mensaje de texto la mañana siguiente
una foto de un viaje, lo más dulce
una mandarina desnuda es dulce
un pomelo rosado
mi manía con la sandía se justifica por esa dulzura que brota en jugo fucsia
me gustan las cosas dulces
los apellidos que son nombres, dulzura pura
los nombres que tienen poesía, pura dulcería
Piedad, Amparo, Paz
Victoria, Salvador, Franco
son dulzura
agua fresca es dulzura
el cuerpo recién bañado es una dulce invitación
saber esperar es noble y dulce
70 flores en un balcón, la supervivencia de la dulzura
los chocolates que me regalaste por mi cumpleaños
podías ser dulce, dulce
viajar por las nubes con vos, dulce
cogerte en mi casa
borrachos de madrugada
un día de semana
siempre es dulce
dulce como el color naranja
que es dulce como el olor a jazmín es dulce
el olor de tu ser siempre será dulce
y el dulce de leche es dulce al fin.
siento algo particular
una atracción particularmente fuerte
por las cosas dulces
por las partículas dulces de las cosas
por el amor de madre, de pareja, fraternal
por las galletitas con pasas de uva
por la música para hacer el amor
por la música para tener sexo
por el chocolate con maní
por las pasas de uva
por el cappuchino con canela
por tus caricias en mi cuello
por las conversaciones serenas y sin interrupciones de ningún tipo
por la infancia
las fotos viejas, los recuerdos
el helado de menta granizada
los alfajores vauquita
las cosas dulces me atraen
son las que más me gustan
las canciones de Kevin Johansen
las noches de tormenta, desnuda, amada y amante
un abrazo de bienvenida
un desayuno con miel y banana
me gustan las cosas dulces
la dulzura ortodoxa
levanto las banderas de la dulzura
la diabetes es un gran verso
azúcar para todos
caramelos cristal en los bebederos públicos
boletos de tren garrapiñados
me gustan las cosas dulces,
y nunca las tomo de a una
algodón de azúcar rosado
la mano agarrada a otra mano
(no una derecha y una izquierda de un mismo cuerpo
una derecha mía
una zurda ajena)
caminar de la mano es dulzura
canciones de cuna
bombones de fruta
tardes de verano
seguir viviendo sin tu amor es dulce
la transpiración, aunque salada, si es ajena es dulce
el semen y la saliva pueden ser dulces
una poesía puede ser dulce
una nota sobre la mesa
te dejé flan en la heladera, cielo
un mensaje de texto la mañana siguiente
una foto de un viaje, lo más dulce
una mandarina desnuda es dulce
un pomelo rosado
mi manía con la sandía se justifica por esa dulzura que brota en jugo fucsia
me gustan las cosas dulces
los apellidos que son nombres, dulzura pura
los nombres que tienen poesía, pura dulcería
Piedad, Amparo, Paz
Victoria, Salvador, Franco
son dulzura
agua fresca es dulzura
el cuerpo recién bañado es una dulce invitación
saber esperar es noble y dulce
70 flores en un balcón, la supervivencia de la dulzura
los chocolates que me regalaste por mi cumpleaños
podías ser dulce, dulce
viajar por las nubes con vos, dulce
cogerte en mi casa
borrachos de madrugada
un día de semana
siempre es dulce
dulce como el color naranja
que es dulce como el olor a jazmín es dulce
el olor de tu ser siempre será dulce
y el dulce de leche es dulce al fin.
martes, 14 de agosto de 2012
Estaba en llamas cuando me levanté
Me despierto. Llueve. Me levanto. Preparo el café. Preparo la cafetera. La enciendo. La miro. Minutos después empieza a toser, en pleno proceso de preparar el café. Ella prepara el café sin usar fuego y yo la adoro, le rezo cada mañana, le encendería una vela. Tose más y más. Escupe negro. Llena la jarra de café. La jarra rebalsa. El café sale para todos lados. Recorre el mueble en donde está la cafetera y toma una ruta directa hacia el borde. Tensión superficial. Duda. Decide caer. El café cae. Llega al suelo. El suelo se hace de café. Dulce y caliente, llena la cocina, se va al comedor. Sube los bordes de la pared. Llega a los tomacorrientes. La casa se electrifica. El sillón se prende fuego. Evacúan el edificio, vienen los bomberos. Rescatan a mi gato y luego me rescatan a mí. La policía me pregunta qué pasó. Yo les contesto que no puedo contestar nada si todavía no tomé mi café de la mañana.
jueves, 26 de julio de 2012
Pero vos, ¿por qué me hacés esto?
No puedo parar de llorar. El té se enfría sobre la mesa vidriada y yo no
puedo parar de llorar. No sé por qué lloro. Supongo que es una escena
que estoy montando para que la Preceptora me tenga lástima. Agarro el
té, que está en una taza de vidrio, cónica, color caramelo y tomo un
sorbo. Está más frío de lo que pensaba y tiene una aureola de aceite.
Cuando lo termino, puedo ver la marca que me saluda desde el fondo de la
taza.
Parece que la bisagra de la puerta de la preceptoría necesita aceite, porque hace un ruido rarísimo. Yo trato de darle una forma, como quien quiere señalar una nube, imaginándose que una concentración de oxígeno puede ser un árbol, un jinete y su caballo, una radio. Cuando entró mi mamá, no me saludó a mí, no saludó a la Preceptora ni saludó a la Directora. Vino directamente hacia mí y con las llaves todavía en la mano, me dijo "Pero vos, ¿por qué me hacés esto?".
Quise darle una pronta respuesta a su pregunta, así que agarré la máquina de escribir del Secretario y la tiré por la ventana. Atravesó el vidrio, rompiéndolo en pedacitos que cayeron al suelo de la planta baja unos pocos segundos después de que las teclas de la Remington se desparramaran por la vereda del Colegio.
Parece que la bisagra de la puerta de la preceptoría necesita aceite, porque hace un ruido rarísimo. Yo trato de darle una forma, como quien quiere señalar una nube, imaginándose que una concentración de oxígeno puede ser un árbol, un jinete y su caballo, una radio. Cuando entró mi mamá, no me saludó a mí, no saludó a la Preceptora ni saludó a la Directora. Vino directamente hacia mí y con las llaves todavía en la mano, me dijo "Pero vos, ¿por qué me hacés esto?".
Quise darle una pronta respuesta a su pregunta, así que agarré la máquina de escribir del Secretario y la tiré por la ventana. Atravesó el vidrio, rompiéndolo en pedacitos que cayeron al suelo de la planta baja unos pocos segundos después de que las teclas de la Remington se desparramaran por la vereda del Colegio.
viernes, 8 de junio de 2012
yo me sé tuya
saberse de alguien en todo sentido y con toda razón, con toda la razón, por todas las razones, sin razón alguna
yo me sé tuya y eso no me abandona
y nada más me importa que el momento en el que nos tenemos desnudos
en este mundo inmundo
desnudos los dos, yo me sé tuya, vos sos mío y afuera cae el sol, caen las estrellas, cae la luna y vos montado en mi monte de Venus, dormis una siesta en mi almohada, no importa la hora que sea, sabés que ahí se guardan tus sueños y yo sé que en tus brazos se guardan los míos y entre tus piernas se guarda mi sedante y qué rico que es drogarse así, saber que mi droga es mía y nada más que mía y que vos sos
ah
vos sos mío
yo soy tuya
saberme tuya me hace libre, me libera de felicidad, me hace feliz, me hace deliciosamente dulce, me hace dulcemente adicta, me hace ácidamente precisa, me hace ligeramente lisa, me hace uniformemente variada, me hace única e irrepetible y hace de tu miel mi panal, o es al revés? o yo soy la abeja y vos el néctar?
quién es quien?
yo soy tuya y vos sos mío y saberme tuya, simplemente me inspira a escribir porquerías
yo me sé tuya y eso no me abandona
y nada más me importa que el momento en el que nos tenemos desnudos
en este mundo inmundo
desnudos los dos, yo me sé tuya, vos sos mío y afuera cae el sol, caen las estrellas, cae la luna y vos montado en mi monte de Venus, dormis una siesta en mi almohada, no importa la hora que sea, sabés que ahí se guardan tus sueños y yo sé que en tus brazos se guardan los míos y entre tus piernas se guarda mi sedante y qué rico que es drogarse así, saber que mi droga es mía y nada más que mía y que vos sos
ah
vos sos mío
yo soy tuya
saberme tuya me hace libre, me libera de felicidad, me hace feliz, me hace deliciosamente dulce, me hace dulcemente adicta, me hace ácidamente precisa, me hace ligeramente lisa, me hace uniformemente variada, me hace única e irrepetible y hace de tu miel mi panal, o es al revés? o yo soy la abeja y vos el néctar?
quién es quien?
yo soy tuya y vos sos mío y saberme tuya, simplemente me inspira a escribir porquerías
lunes, 4 de junio de 2012
Origen extremo
"No vayas, por favor. Quedate, no vayas", le pedí, descerebrada.
"Linda, no puedo faltar a trabajar. Y además, es un rato nomás. En un par de horas ya estoy de vuelta", me respondió mientras me besaba y me mordía un pezón.
"Dale, no vayas", insistí.
"Bueno, no quiero llegar tarde. Te mando un mensaje cuando salga para acá", me dijo como si yo no hubiese insistido.
Antes de salir, puso play a un cd con toda la discografía de Catupecu Machu. Cuando cerró la puerta, una lágrima me corría por la nariz para pasar luego al otro ojo y de ahí, a la almohada. Nunca son un par de horas. Nunca vuelve para acá. El "del trabajo a casa y de casa al trabajo", con él no va ni ahí. Y creo que eso es lo que más me enferma. Que a la salida del trabajo, tomar algo con amigos, ir a bailar un rato y amanecer tomando cocaína en algún departamento al que ya le pega el sol son algunos de los caminos por donde sigue su noche. Lejos mío todos, yo estaré esperando acá, llamando noventa veces por hora a un celular que está apagado, a sus amigos que nunca saben dónde está y toda llena de llanto. Si no es en la cama, será en el baño o la cocina. Entonces no es que no quiera que vaya a trabajar, es que quiero esperarlo a que vuelva cuando creo que va a volver y no diez horas más tarde. Entonces, sigo en la cama como si fuese que si me quedo en el mismo lugar en donde lo despedí, nada se alterará, las horas pasarán más rápido y volverá más rápido y tal vez esta noche cumpla con lo de que son un par de horas y ya estará de vuelta. Entonces, los vecinos gritan porque están jugando a la Play y yo estoy aferrada a una almohada con tanta fuerza que podría empujar la Tierra para que las horas pasen más rápido.
Permanecer en la cama me da una calma uterina. Abajo de las frazadas, todo es menos áspero. Entre las sábanas, mojadas de transpiración y llanto, puedo pensar menos. O más y mejor. O peor. No lo sé muy bien. Se me acerca el gato y le acaricio la panza. Supongo que los gatos saben hacer eso, acercarse a sus dueños cuando los ven tristes. Le juego un poco, le hago cosquillas hasta que se enoja y me muerde la mano. Le pego una cachetada y lo estampo contra la pared. Grita justo cuando los vecinos metieron un gol. Sale corriendo y lo pierdo del campo de visión, que es todo lo que rodea a la cama. Me chupo la sangre de la mano, como si me hubiese mordido una víbora. Guardo abajo de la almohada la mano y me duermo un poco hasta que otro gol de los vecinos me vuelve a despertar.
Ese instante en el que me despierto, ah, cómo me gustaría sacarle una foto a esos pensamientos. Todo está tan claro. Este dolor es mi cocaína. Tirada acá, todo es tan lindo. Muerdo esta tristeza como si mordiera un elástico atado a mi brazo, listo para ser inyectado con una dosis de depresión. Mientras me duele la mordida en la mano, la voz de Fernando Ruiz Díaz dice que Got to be good looking cause he's so hard to see, en el Come Togheter de Dale! y pienso que amo estos domingos en los que él y yo nos venimos juntos, pero los odio porque mañana lunes a las tres de la tarde va a volver afiebrado y yo voy a estar esperándolo con rabia, en la misma cama en la que lo despedí.
Desde que perdí la virginidad hasta ahora, desarrollé cierta habilidad para enredarme con hombres así de ausentes. Ausencias que no están presentes. Ahora suena Mil voces finas: He llegado hasta aquí, todo se terminó, repetía el liquidado... El dolor del que busca y no encuentra/ el temor a hablar de miseria/ la razón que mira al costado/ el instinto indomable /suelto sin riendas. Me causa gracia cuando presento un nuevo novio a mis amigas y tratan de hacer un rompecabezas con el novio nuevo entre los otros novios que presenté. Diseccionan personalidades como si de degustar un vino se tratara. Comparan, testean, aprueban y desaprueban la relación. Freudizan el asunto y le asignan la culpa del issue a mi padre desaparecido. I don't give a fuck y sigo cogiendo con quien me viene en gana y cuanto tiempo sea posible, por lo menos hasta que es la hora de ir a trabajar, entonces esta depresión de domingo, dentro de una depresión de domingo. Hermoso, todo junto, difunto y podrido.
Tirada en la cama, la música sigue sonando. Escucho a los vecinos que se cagan a palos, porque uno que ganó la partida se burla de otro que la perdió, entonces algo cayó al piso violentamente y los gritos de mujer, la histeria familiar. No necesito un vaso para escucharlos pelear. Se gritan todo el tiempo. Ahora, al menos me sirve para distraerme de mí. El gato vuelve a mí, le muerdo una oreja. Salta la cama, sale corriendo. Ojo por ojo, mano por oreja. Me río. La mancha de humedad del techo se expande a cada minuto. Empieza a llenarse la casa de agua. No reconozco el sonido del grabador porque empiezan a chispear cada vez más fuerte los cortocircuitos. El gato, ya flotando en agua que no para de caer desde el techo, me dice: "¿no te parece que ya es hora de reconsiderar una alternativa a la depresión?".
Origen extremo es una canción de Catupecu Machu, editada en el disco "Cuadro dentro de Cuadros
"Linda, no puedo faltar a trabajar. Y además, es un rato nomás. En un par de horas ya estoy de vuelta", me respondió mientras me besaba y me mordía un pezón.
"Dale, no vayas", insistí.
"Bueno, no quiero llegar tarde. Te mando un mensaje cuando salga para acá", me dijo como si yo no hubiese insistido.
Antes de salir, puso play a un cd con toda la discografía de Catupecu Machu. Cuando cerró la puerta, una lágrima me corría por la nariz para pasar luego al otro ojo y de ahí, a la almohada. Nunca son un par de horas. Nunca vuelve para acá. El "del trabajo a casa y de casa al trabajo", con él no va ni ahí. Y creo que eso es lo que más me enferma. Que a la salida del trabajo, tomar algo con amigos, ir a bailar un rato y amanecer tomando cocaína en algún departamento al que ya le pega el sol son algunos de los caminos por donde sigue su noche. Lejos mío todos, yo estaré esperando acá, llamando noventa veces por hora a un celular que está apagado, a sus amigos que nunca saben dónde está y toda llena de llanto. Si no es en la cama, será en el baño o la cocina. Entonces no es que no quiera que vaya a trabajar, es que quiero esperarlo a que vuelva cuando creo que va a volver y no diez horas más tarde. Entonces, sigo en la cama como si fuese que si me quedo en el mismo lugar en donde lo despedí, nada se alterará, las horas pasarán más rápido y volverá más rápido y tal vez esta noche cumpla con lo de que son un par de horas y ya estará de vuelta. Entonces, los vecinos gritan porque están jugando a la Play y yo estoy aferrada a una almohada con tanta fuerza que podría empujar la Tierra para que las horas pasen más rápido.
Permanecer en la cama me da una calma uterina. Abajo de las frazadas, todo es menos áspero. Entre las sábanas, mojadas de transpiración y llanto, puedo pensar menos. O más y mejor. O peor. No lo sé muy bien. Se me acerca el gato y le acaricio la panza. Supongo que los gatos saben hacer eso, acercarse a sus dueños cuando los ven tristes. Le juego un poco, le hago cosquillas hasta que se enoja y me muerde la mano. Le pego una cachetada y lo estampo contra la pared. Grita justo cuando los vecinos metieron un gol. Sale corriendo y lo pierdo del campo de visión, que es todo lo que rodea a la cama. Me chupo la sangre de la mano, como si me hubiese mordido una víbora. Guardo abajo de la almohada la mano y me duermo un poco hasta que otro gol de los vecinos me vuelve a despertar.
Ese instante en el que me despierto, ah, cómo me gustaría sacarle una foto a esos pensamientos. Todo está tan claro. Este dolor es mi cocaína. Tirada acá, todo es tan lindo. Muerdo esta tristeza como si mordiera un elástico atado a mi brazo, listo para ser inyectado con una dosis de depresión. Mientras me duele la mordida en la mano, la voz de Fernando Ruiz Díaz dice que Got to be good looking cause he's so hard to see, en el Come Togheter de Dale! y pienso que amo estos domingos en los que él y yo nos venimos juntos, pero los odio porque mañana lunes a las tres de la tarde va a volver afiebrado y yo voy a estar esperándolo con rabia, en la misma cama en la que lo despedí.
Desde que perdí la virginidad hasta ahora, desarrollé cierta habilidad para enredarme con hombres así de ausentes. Ausencias que no están presentes. Ahora suena Mil voces finas: He llegado hasta aquí, todo se terminó, repetía el liquidado... El dolor del que busca y no encuentra/ el temor a hablar de miseria/ la razón que mira al costado/ el instinto indomable /suelto sin riendas. Me causa gracia cuando presento un nuevo novio a mis amigas y tratan de hacer un rompecabezas con el novio nuevo entre los otros novios que presenté. Diseccionan personalidades como si de degustar un vino se tratara. Comparan, testean, aprueban y desaprueban la relación. Freudizan el asunto y le asignan la culpa del issue a mi padre desaparecido. I don't give a fuck y sigo cogiendo con quien me viene en gana y cuanto tiempo sea posible, por lo menos hasta que es la hora de ir a trabajar, entonces esta depresión de domingo, dentro de una depresión de domingo. Hermoso, todo junto, difunto y podrido.
Tirada en la cama, la música sigue sonando. Escucho a los vecinos que se cagan a palos, porque uno que ganó la partida se burla de otro que la perdió, entonces algo cayó al piso violentamente y los gritos de mujer, la histeria familiar. No necesito un vaso para escucharlos pelear. Se gritan todo el tiempo. Ahora, al menos me sirve para distraerme de mí. El gato vuelve a mí, le muerdo una oreja. Salta la cama, sale corriendo. Ojo por ojo, mano por oreja. Me río. La mancha de humedad del techo se expande a cada minuto. Empieza a llenarse la casa de agua. No reconozco el sonido del grabador porque empiezan a chispear cada vez más fuerte los cortocircuitos. El gato, ya flotando en agua que no para de caer desde el techo, me dice: "¿no te parece que ya es hora de reconsiderar una alternativa a la depresión?".
Origen extremo es una canción de Catupecu Machu, editada en el disco "Cuadro dentro de Cuadros
domingo, 27 de mayo de 2012
Hello Sun. How're you doing? Are you alright?
Hace una semana
o diez días
que está nublado el cielo
y yo necesito
que salga el sol
al menos unas horas
que salga el sol
que me recuerde su forma, su color, su olor
que alumbre mi ventana
que me pegue un cachetazo
en la cara
necesito que me despabile un poco
de esta depresión
de este entumecimiento celestial
de este adormecimiento diario
de diez días de tanto gris, viejo y enfermo
tanto gris y tanto blanco
necesito volver a ver el cielo celeste
otro día nublado más y voy a desabastecer de chocolate al barrio
y mi ánimo va a salir volando como globo al que lo soltaron antes de anudarlo
para luego caer
como caía el sol
cuando había
necesito que salga el sol
ya está, ya entendí
nunca voy a poder vivir en un deparamento que dé al pulmón de manzana
(algo muy distinto que su corazón)
nunca voy a poder vivir en Londres o París
de acuerdo, ya entendí
ahora, por favor, que salga el sol
que salga ya
aunque ahora sea la una de la madrugada
y yo no pueda dormirme todavía
porque la depresión me apoca
y hoy no hice nada de todo lo que tenía para hacer
por favor que salga el sol
que salga mañana a la mañana
que salga un rato a jugar
yo rogaba lo mismo
cuando estaba en la pileta en la casa de mis primos
que salga el sol
que salga el sol
entonces nuestras voces de niños eran viento fuerte que corría las nubes y volvía el cielo de verano
ahora es otoño, no hace frío
pero hace cien días que está nublado.
no llovío mucho en esta semana
todos los días saqué a pasear el paragüas
salió, volvió y volvió a salir en el mismo lugar en la mochila, el paragüas
hoy vi una foto de Michael Jordan con un paragüas
¿los altos también se deprimirán con los días nublados?
¿cómo sobrevivir a una semana con clima de domingo a la tarde?
veo el cielo desde mi ventana
el celeste de los días soleados se vuelve rosado en las noches nubladas
y yo me estoy muriendo por un cielo macho
por favor, Dios, que salga el sol
laberinto privado, maravilla del mundo
necesito que salga el sol
no tengo ropa colgada en ninguna soga
ni zapatillas húmedas
ni cactus sedientos de luz natural
pero necesito que salga el sol
y recuperar mi sombra
y arrugar la frente al mirar hacia arriba
y ver pelusas volando en el aire
¿habrá una danza del sol?
¿un hechizo, una cadena de oración, una promesa?
necesito que salga el sol
que vuelva la alegría
que tanta luz responda mi llamado
Hello sun. It's me. Are you there? Please, pick up the phone. Please?
Will you be back soon, sun?
o diez días
que está nublado el cielo
y yo necesito
que salga el sol
al menos unas horas
que salga el sol
que me recuerde su forma, su color, su olor
que alumbre mi ventana
que me pegue un cachetazo
en la cara
necesito que me despabile un poco
de esta depresión
de este entumecimiento celestial
de este adormecimiento diario
de diez días de tanto gris, viejo y enfermo
tanto gris y tanto blanco
necesito volver a ver el cielo celeste
otro día nublado más y voy a desabastecer de chocolate al barrio
y mi ánimo va a salir volando como globo al que lo soltaron antes de anudarlo
para luego caer
como caía el sol
cuando había
necesito que salga el sol
ya está, ya entendí
nunca voy a poder vivir en un deparamento que dé al pulmón de manzana
(algo muy distinto que su corazón)
nunca voy a poder vivir en Londres o París
de acuerdo, ya entendí
ahora, por favor, que salga el sol
que salga ya
aunque ahora sea la una de la madrugada
y yo no pueda dormirme todavía
porque la depresión me apoca
y hoy no hice nada de todo lo que tenía para hacer
por favor que salga el sol
que salga mañana a la mañana
que salga un rato a jugar
yo rogaba lo mismo
cuando estaba en la pileta en la casa de mis primos
que salga el sol
que salga el sol
entonces nuestras voces de niños eran viento fuerte que corría las nubes y volvía el cielo de verano
ahora es otoño, no hace frío
pero hace cien días que está nublado.
no llovío mucho en esta semana
todos los días saqué a pasear el paragüas
salió, volvió y volvió a salir en el mismo lugar en la mochila, el paragüas
hoy vi una foto de Michael Jordan con un paragüas
¿los altos también se deprimirán con los días nublados?
¿cómo sobrevivir a una semana con clima de domingo a la tarde?
veo el cielo desde mi ventana
el celeste de los días soleados se vuelve rosado en las noches nubladas
y yo me estoy muriendo por un cielo macho
por favor, Dios, que salga el sol
laberinto privado, maravilla del mundo
necesito que salga el sol
no tengo ropa colgada en ninguna soga
ni zapatillas húmedas
ni cactus sedientos de luz natural
pero necesito que salga el sol
y recuperar mi sombra
y arrugar la frente al mirar hacia arriba
y ver pelusas volando en el aire
¿habrá una danza del sol?
¿un hechizo, una cadena de oración, una promesa?
necesito que salga el sol
que vuelva la alegría
que tanta luz responda mi llamado
Hello sun. It's me. Are you there? Please, pick up the phone. Please?
Will you be back soon, sun?
lunes, 21 de mayo de 2012
Oh weekend, where art thou?
Oh fin de semana, tiempo precioso, tesoro finito, el que más tengo que cuidar, animal que se reproduce y se
extingue cada siete días, el más lindo, el tiempo para mí.
Oh fin de semana, fuente de fantasías, deseo tantas cosas con vos el viernes y cuando llega el domingo me doy cuenta de que poco pudimos hacer.
Oh tiempo preciso, precioso, escurridizo, te me vas como agua de las manos como la juventud de mi rostro, como las formas en las nubes del cielo. Oh fin de semana, que en las vacaciones te corporizas extendido, estirada licencia del tiempo ocupado, recuerdo de aquella adolescencia en que era tiempo lo que sobraba y ansiedad lo que desconocía.
Oh tiempo del fin de semana, qué enorme la felicidad que me despiertas al ver aproximarse un ejemplar de la especie tuya, de la variedad largo, presto, galopando hacia aquí, dispuesto como todos los de tu género a endulzarme con sus promesas, con sus milagros por hacer, con sus necesidades por cubrir. Oh fin de semana largo que me aseguras que todo lo lograrás cubrir, panacea cronológica para lo que vivimos presos en esta carrera, perseguidos por las agujas del reloj en su recorrido singular, circular, sin igual. Oh fin de semana, el próximo lunes te habrás ido otra vez de mí. Entonces otra vez esperaré que vuelvas, que me prometas la llave universal que abra todos los candados de los compromisos que me atan desde hace tanto: coser las medias, llevar a reparar el mp3, ir a Pompeya a comprarle alimento al gato.
Oh fin de semana, son tu sábado y tu domingo una pareja engañosa: aparentan traer consigo toda la felicidad pero cuando el lunes llega resultó en realidad que todo ese tiempo se estuvieron engañando a sí mismos en la rutina de existir.
Oh fin de semana, fuente de fantasías, deseo tantas cosas con vos el viernes y cuando llega el domingo me doy cuenta de que poco pudimos hacer.
Oh tiempo preciso, precioso, escurridizo, te me vas como agua de las manos como la juventud de mi rostro, como las formas en las nubes del cielo. Oh fin de semana, que en las vacaciones te corporizas extendido, estirada licencia del tiempo ocupado, recuerdo de aquella adolescencia en que era tiempo lo que sobraba y ansiedad lo que desconocía.
Oh tiempo del fin de semana, qué enorme la felicidad que me despiertas al ver aproximarse un ejemplar de la especie tuya, de la variedad largo, presto, galopando hacia aquí, dispuesto como todos los de tu género a endulzarme con sus promesas, con sus milagros por hacer, con sus necesidades por cubrir. Oh fin de semana largo que me aseguras que todo lo lograrás cubrir, panacea cronológica para lo que vivimos presos en esta carrera, perseguidos por las agujas del reloj en su recorrido singular, circular, sin igual. Oh fin de semana, el próximo lunes te habrás ido otra vez de mí. Entonces otra vez esperaré que vuelvas, que me prometas la llave universal que abra todos los candados de los compromisos que me atan desde hace tanto: coser las medias, llevar a reparar el mp3, ir a Pompeya a comprarle alimento al gato.
Oh fin de semana, son tu sábado y tu domingo una pareja engañosa: aparentan traer consigo toda la felicidad pero cuando el lunes llega resultó en realidad que todo ese tiempo se estuvieron engañando a sí mismos en la rutina de existir.
viernes, 18 de mayo de 2012
Orage d'idées
me despierto confundida
después del vendaval que pasó por mi casa
apoyo los pies sobre el piso
desnudos, siento frío
miro lo que quedó en pie
me acomodo el pelo
para ver mejor
allá la almohada, una media
acá una remera y una zapatilla
qué pasó por acá:
una discusión
una escena
un tornado
una danza milenaria que mantuvo a la humanidad persistiendo en este mundo]
lo miro a él, todavía dormido
y me voy al baño
en el camino pienso
que hace frio
que tengo frío
que estoy desnuda
que voy a aterrizar en la ducha
y a mear mientras me baño
apenas el olor a pis se esconde
se esfuma por la rejilla
llega él
entonces el tornado otra vez
ahora es tormenta
abajo del agua
después del vendaval que pasó por mi casa
apoyo los pies sobre el piso
desnudos, siento frío
miro lo que quedó en pie
me acomodo el pelo
para ver mejor
allá la almohada, una media
acá una remera y una zapatilla
qué pasó por acá:
una discusión
una escena
un tornado
una danza milenaria que mantuvo a la humanidad persistiendo en este mundo]
lo miro a él, todavía dormido
y me voy al baño
en el camino pienso
que hace frio
que tengo frío
que estoy desnuda
que voy a aterrizar en la ducha
y a mear mientras me baño
apenas el olor a pis se esconde
se esfuma por la rejilla
llega él
entonces el tornado otra vez
ahora es tormenta
abajo del agua
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