martes, 11 de diciembre de 2012

Todo volverá a ser como fue

Lo que hiciste en mí no tiene perdón
y yo sé que me siento mucho más fuerte sin tu amor
.

Naufragábamos los dos. Vos con tu tesoro encontrado a buen precio, de albahaca, frutillas y cerezas y yo buscando un lugar donde tatuarme un ancla. Casi cambiando de ruta te vi, y te pregunté por qué, justo antes que me recordaras el agua bendita de tus besos malvados. Marea de amor, ola de recuerdos, mar de besos, litros de piel. Como a un mástil, me trepé a vos para abrazarte. Oliendo tu cuello me pregunté si alguna vez voy a dejar de quererte así, tan tanto. Caminamos juntos mientras me contabas historias sacadas de la bitácora que narra aquel tiempo que pasamos juntos (¿o debería decir aquellas tempestades que navegamos a la par?) Te extrañé en cuanto te vi. Si no sé nada de vos, no te recuerdo y ni te evoco. Más bien siento un poco de rencor. Qué pena que una palabra tan linda describa un sentimiento tan feo. Cuando pienso en vos, siento que éramos fuego y pólvora. A veces explosiones, disparos de daño; a veces fuegos artificiales. O viento y barrilete, uno y otro nos alternábamos para hacernos volar o a para dárnosla contra el pasto. ¿Te conté que no encuentro gente con vuelo? ¿Que siento que estoy hablando una lengua muerta? ¿Que ya no quedan más amigos de lo eterno? Sí, te conté. Y me hablaste del miedo que tienen todos de salirse un poco de la cuadrícula en la que está milimetrada su realidad miserable, del pánico al desborde, del terror a cruzar el semáforo en rojo.

Caminamos hasta un árbol (¿hasta dónde si no?) y antes de irte me recomendaste que usara más vestidos y que viajara en transatlántico. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Gotas del mar de amor que supimos concebir.

Al final, me tatué un faro como ese que me regalaste la última vez que crucé el océano. Y ahora veo lo que fuimos menos como un mar, más bien como una inundación en el subsuelo. Tus libros están mojados, también mis fotos tuyas. Tus monerías frente a la cámara ahora parecen una cinta pasada en un walkman con poca pila. O el cuadro ese de Dalí, La persistencia de la memoria.

La indómita luz se hizo carne en mí
y lo dejé todo por esta soledad

martes, 4 de diciembre de 2012

Un huracán arrasó mi ciudad

Es mi día libre, porque por más que sea mi decisión trabajar, los días libres son la libertad de la libertad. Entonces lo celebro durmiendo una siesta en mi cama que da a la ventana, por más de que a través de los vidrios no deje de tentarme el sol y la idea de tener un perro de la calle para pasear por el Parque de los Patricios. Pero no. Siesta. En el primer día del último mes del año. Unidades de tiempo, las unidades más únicas de todo el mundo. Mi día libre y luego de pequeños mandados que me encargué y de los que me ocupé temprano, siesta.

 

Me despierta una multitud, con su costumbre de gritar a coro, de cantar a los gritos, de saltar gritando, acompasados. No están muy lejos, su canto se oye sólido y nítido. No están en mi casa, pero están en mi barrio y las multitudes, gente en estado líquido, ocupan todo el espacio posible. Esta multitud está en su punto de ebullición y los siento en mi cama, en su estado en forma de fluido altamente incomprensible. Le cantan a un globo. Alientan un globo. ¿Cómo se puede alentar un globo?

 

Un globo es un juguete tibio. No dura más de una tarde. No dura más que una tarde. Aunque no sé de otros chiches a los que se les haya dedicado una película, salvo excepciones, nadie puede decir que un globo fue su juguete preferido en la infancia. Con un globo, ni futbol ni volley, por más de que aparente ser una pelota. Hay que tenerlo bien agarrado para que no se vaya. Y si está inflado con helio y no tiene hilo, se va al cielo de los globos sin escalas. Tenerle amor a un globo es un acto de amor inflado. Un globo que sale de la boca de una persona, dice lo que ella piensa cuando es un personaje. Un pez globo puede ser venenoso hasta la muerte. Un globo terráqueo, un globo aerostático. El globo de un chicle, el globo con forma de corazón que le regalé a mi amor, mi gran amor. La primera vez que vi un globo salchicha. La piñata con forma de globo de mi fiesta de disfraces y los globos de la fiesta con la que inauguré mi casa. Todos los globos que conocí, englobados en ese canto de aliento, gritado por una aglomeración de gente: "¡Y dale, y dale, y dale globo dale!".

 

Me encantaría despertarme siempre así, por muchedumbres alentando causas que causen gracia. Las flores lilas del jacarandá, las lunas crecientes, un perro cagando en el Parque podrían ser algunas de ellas. 

jueves, 22 de noviembre de 2012

¡Eso no se hace!

Salgo de rendir un examen. Todo un año de clases, en dos horas, en dos hojas. La noche sin dormir, una bonita foto del amanecer y la radio bajita para que haga ruido, pero no más ruido que el mate acabado, entre apunte y apunte, mientras hago como que estudio. Un chocolate para festejar el cierre y un colectivo para volver a casa. Asiento a la ventanilla, miro las calles por las que anduve todo el año, pero ahora todavía tienen luz del sol. Cuando salgo de la facultad, ya es de noche y no hay nadie en esas veredas, en las que por primera vez veo gente, de todo color y edad, y perros. Me tomo la ventana para pensar en todo lo que pueda ser pensado a través de la película del movimiento, hasta que me hundo en mis propios pensamientos y me sumerjo en una siesta, mecida por el andar lento de un 150 lleno de gente. Dormida un poco, despierta otro tanto, siento que pasamos Corrientes, doblamos en Rivadavia, saludamos al Congreso, doblamos de vuelta. Y en eso, un grito me sobresalta.

-¡Eso no se hace!

Lo grita una chica de rodete en el pelo largo, aros en la cara, mochila chiquita en la espalda. Es gordita y tiene calza y zapatillas deportivas. Toda una contradicción que subió en Independencia.

-¡Eso no se hace!, vuelve a exclamar.

Y yo, medio despertada, medio dormidada, pienso en qué podría ser eso que no se hace.
Si no se hace solo o es que necesita de alguien que lo haga.
Qué necesita para ser hecho.
Qué es un hecho si todavía no se hizo.
Es una decisión antes de ser elegida.
Es pedir permiso para huir.
Es llegar tarde para no ir.
Es marcar un número para no hablar.
Es escuchar la radio aunque sea sólo ruido.
Es viento invisible, es amanecer nublado.
Cuántas cosas son las no hechas.
Cuántas cosas no son hechas y, sin embargo, son.
Gabo Ferro dice que el amor no se hace, que hacer es un verbo de segunda.
Y yo pienso en mi lista de verbos, el ayudamemoria para saber conjugar: ser, amar, tener, terminar, ir.
Hacer, me falta hacer.
También me falta amar,
me falta terminar, me falta ir.
Me sobra ser.
Pero sigo sin saber
qué es lo que no se hace.


Llego a mi casa y pongo Youtube, la televisión à la carte para los que no tenemos televisión.
Catupecu Machu dice que nadie cree en mi opinión.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Carta para Marco


Cruzo un parque vestido de verde y violeta por la Tía Primavera
tengo un sobre de papel madera en la mano
que va a cruzar el océano volando.

Lo agarro fuerte, como si así pudiera llevarme a mí
o llevarse algo de mí.
Lleva adentro un mapa
que no es para que no te pierdas
si no para que puedas encontrarnos pronto
en este mundo infame.

De este lado del océano
siempre somos nosotros
no soy yo, por más que sea yo
para vos, somos siempre un nosotros.

En el parque hay unos chicos grandes
amontonaron sus mochilas
escuchan cumbia en sus celulares
y juegan en las hamacas.
Mientras tanto, yo pienso que nunca te hamaqué
y no creo que alguna vez lo haga
y trato de imaginarme
qué harás con tus amigos a la salida de la escuela
y cómo serán las palabras que uses con los pibes. 

Llego a la oficina de correo
y siento que te escribo desde el pasado
Para mí es primavera, para vos otoño.
Vos me enviás mailes con fotos adjuntas
yo te mando cartas con mapas.
Pero en diez días hábiles
tu mamá, me imagino, '¡Lettre pour Marco!'.

Cuando lo abras, desplegarás el mapa que encontré para vos
(que para vos es una y es 'carte')
Y un 'on t'attend quand tu veux'.

Entonces, otra estrella se encenderá en el caos universal.
Porque en este mundo no somos pocos
los que enviamos afecto por correo
los que esperamos a distancia
los que armamos familias a pesar de los océanos
los que arrojamos amor al espacio y al tiempo.

Pero vení pronto, que no parás de crecer
y tenemos tanto amor para darte
y te esperamos siempre
y pronto vas a tener una prima
que tal vez se llame Vera.

martes, 6 de noviembre de 2012

Movimiento sostenido

mi mamá me ama. mi mamá me muerde. mi mamá me miente. mi mamá me abraza. mi mamá me grita. mi mamá me mima. mi mamá me juega. mi mamá me alienta. mi mamá me felicita. mi mamá me cocina. mi mamá me come. mi mamá me engorda. mi mamá me mina. mi mamá me echa. mi mamá me reta. mi mamá me banca. mi mamá me divierte. mi mamá me consuela. mi mamá me compensa. mi mamá me duerme. mi mamá me espera. mi mamá me empuja. mi mamá me pare. mi mamá me llama. mi mamá me contesta. mi mamá me escribe. mi mamá me promete. mi mamá me cumple. mi mamá me dignifica. mi mamá me molesta. mi mamá me apura. mi mamá me atrasa. mi mamá me visita. mi mamá me invita. mi mamá me traga. mi mamá me inventa. mi mamá me muestra. mi mamá me fascina. mi mamá me define. mi mamá me cela. mi mamá me alucina. mi mamá me poesía.

viernes, 12 de octubre de 2012

Se entregaron los premios del Salón Nacional de Pintura 2012

y el premio mayor lo ganó un oleo sobre tela de Marcia Schvartz, que se llama Fanzinerozo. foto de la artista con el jurado, una copa en la mano, todos; todos anquilosados en un sillón que se prende fuego como la mente del tipo del cuadro, que está sentado en un sillón. lugubridad como la del grito de Munch, pero con más definición y si me pedís definiciones, mi definición más reciente de cosquillas es eso que sentí en la cintura la última vez que te despediste. "dale, hablamos", mientras bajabas la escalera y te levantabas la solapa del saco negro de lana, con un Gitanes encendido colgando de los labios secos, pero violetas de vino, y dejabas volutas de humo como quien deja un perfume que queda sonando varias horas después de haberse ido el cuello que pintaba y como si hubieses sabido que después me ibas a hablar desde un cuadro ganador de un premio nacional.
como en El Grito de Munch, ahí también amanecía aunque estuviera nublado.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Tengo que conseguir una manguera

                                                                 
                                                                     
                                             

Dos cosas me inquietaron hoy
el síntoma de saber lo que tengo que hacer
  y no hacerlo
 y
el vicio de meterme a bucear en mis estados de mente
droga psicoactiva que me seduce a cada momento
y con el más mínimo estímulo
y que, estoy segura, debe ser carísima
porque es gratis







Dicen que a donde se fue feliz no hay que volver
y hace algunos días volví a esa pileta en la que aprendí a nadar
en la que pasé casi todos los veranos de mi infancia y mi adolescencia
y fui feliz
[ahí y entonces, sí
pero aquí y ahora]
no cuando me zambullía en el agua
no cuando me movía de una punta a la otra
   de una punta a la otra
sino cuando me sumergía en la parte más profunda
para nadar al ras del suelo
cuando hacía algo parecido a bucear
en una pileta del conurbano bonaerense

mi cabeza. la pileta. bucear

también fui felíz moviéndome, dando vueltas
volando en el agua fresca
   frases y fresas
bailando en el agua sucia
   danza de piernas y brazos
   saltar y rezar
abrir los ojos para no ver nada
   claridad oscura
respirar 
adelante y atrás
pensar en no pensar
 
recordar todos esos veranos ahí, cuando el cielo ocupaba el espacio de ese techo de lona blanca
evocar las gotas de lluvia que vi quebrar el agua
y a las veces que fui la primera en llegar y la última en salir 
pidiendo un ratito más
 un ratito más

todas las piletas, las playas y los ríos que viví siempre me llevaron a esta pileta.
¿el agua es un elemento vivo? 
agua viva en mi memoria

entonces
como el chasquido de un fósforo
que raspa el borde de la caja
siento el olor a gas que viene de la cocina
dejé la llave de paso abierta
y cuando voy a cerrarla, como se cierra una canilla que gotea
caigo en la cuenta que estoy buceando en mi mente otra vez
que es medianoche
y que tendría que estar haciendo la tarea
que era para mañana
pero un ratito más
un ratito más
abajo del agua
un ratito más

jueves, 20 de septiembre de 2012

-¿Dormís? -Un montón.

El cuarto está lleno de hongos
la televisión encendida en mute
la ventana recién cerrada
todavía se escucha el ruido de la calle
un colectivo que frena
una planta que florece
la lluvia
y olor a cebolla fríta. 

Vos dormís y yo te hablo
aunque estés con los ojos cerrados
te hablo igual
porque después de todo
me escuchás con los oídos
y porque me gusta hablar
con la televisión prendida 
y la ventana cerrada.

Y no esperar hasta mañana
cuando el sol atraviese el vidrio
ahora es nunca 
charlas agotadoras
hasta que los ojos se cierran
y la mirada se ensordece

[estrella de mar
luna con nubes
volar a tus pies
tender la cama
echarme a correr
milagro y socorro]

tapados hasta las narices
no hay luna llena, hay luna sonriente
que descansa en el cielo
como mi papá

mientras ella se estira y se extiende
muestra los dientes
cuarto creciente 
nosotros en el cuarto menguante
porque la habitación nos hace
cada vez más chicos, más apretados
más uno 
menos dos. 

Última página
anillo en el dedo anular de una libreta de bolsillo
promesas de eternidad
nunca nada dura para siempre
pero igual
ámense
a muerte
a merced
a dormirse.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Suicidio en Parque Patricios

Anoche, mientras llovía, un cactus se arrojó al vacío. Su cuerpo fue hallado sin vida esta mañana. Sus raíces desnudas de toda tierra yacían sobre la calle empedrada. También llovía. De sus bracitos llenos de espinas no quedaban ni los huesos. Oriundo de las sierras cordobesas, se desconocen las causas de su suicidio. Sin embargo, todas las pruebas señalan que se deben a la melancolía provocada por la humedad porteña.

lunes, 20 de agosto de 2012

Una atracción particularmente dulce

Me gustan las cosas dulces
siento algo particular
una atracción particularmente fuerte
por las cosas dulces
por las partículas dulces de las cosas
por el amor de madre, de pareja, fraternal
por las galletitas con pasas de uva
por la música para hacer el amor
por la música para tener sexo
por el chocolate con maní
por las pasas de uva
por el cappuchino con canela
por tus caricias en mi cuello
por las conversaciones serenas y sin interrupciones de ningún tipo
por la infancia
las fotos viejas, los recuerdos
el helado de menta granizada
los alfajores vauquita
las cosas dulces me atraen
son las que más me gustan
las canciones de Kevin Johansen
las noches de tormenta, desnuda, amada y amante
un abrazo de bienvenida
un desayuno con miel y banana

me gustan las cosas dulces
la dulzura ortodoxa
levanto las banderas de la dulzura
la diabetes es un gran verso
azúcar para todos
caramelos cristal en los bebederos públicos
boletos de tren garrapiñados

me gustan las cosas dulces,
y nunca las tomo de a una
algodón de azúcar rosado
la mano agarrada a otra mano
(no una derecha y una izquierda de un mismo cuerpo
una derecha mía
una zurda ajena)
caminar de la mano es dulzura
canciones de cuna
bombones de fruta
tardes de verano
seguir viviendo sin tu amor es dulce
la transpiración, aunque salada, si es ajena es dulce
el semen y la saliva pueden ser dulces
una poesía puede ser dulce
una nota sobre la mesa
te dejé flan en la heladera, cielo
un mensaje de texto la mañana siguiente
una foto de un viaje, lo más dulce
una mandarina desnuda es dulce
un pomelo rosado
mi manía con la sandía se justifica por esa dulzura que brota en jugo fucsia

me gustan las cosas dulces
los apellidos que son nombres, dulzura pura
los nombres que tienen poesía, pura dulcería
Piedad, Amparo, Paz
Victoria, Salvador, Franco
son dulzura
agua fresca es dulzura
el cuerpo recién bañado es una dulce invitación
saber esperar es noble y dulce
70 flores en un balcón, la supervivencia de la dulzura
los chocolates que me regalaste por mi cumpleaños
podías ser dulce, dulce
viajar por las nubes con vos, dulce
cogerte en mi casa
borrachos de madrugada
un día de semana
siempre es dulce
dulce como el color naranja
que es dulce como el olor a jazmín es dulce
el olor de tu ser siempre será dulce
y el dulce de leche es dulce al fin.

martes, 14 de agosto de 2012

Estaba en llamas cuando me levanté

Me despierto. Llueve. Me levanto. Preparo el café. Preparo la cafetera. La enciendo. La miro. Minutos después empieza a toser, en pleno proceso de preparar el café. Ella prepara el café sin usar fuego y yo la adoro, le rezo cada mañana, le encendería una vela. Tose más y más. Escupe negro. Llena la jarra de café. La jarra rebalsa. El café sale para todos lados. Recorre el mueble en donde está la cafetera y toma una ruta directa hacia el borde. Tensión superficial. Duda. Decide caer. El café cae. Llega al suelo. El suelo se hace de café. Dulce y caliente, llena la cocina, se va al comedor. Sube los bordes de la pared. Llega a los tomacorrientes. La casa se electrifica. El sillón se prende fuego. Evacúan el edificio, vienen los bomberos. Rescatan a mi gato y luego me rescatan a mí. La policía me pregunta qué pasó. Yo les contesto que no puedo contestar nada si todavía no tomé mi café de la mañana.

jueves, 26 de julio de 2012

Pero vos, ¿por qué me hacés esto?

No puedo parar de llorar. El té se enfría sobre la mesa vidriada y yo no puedo parar de llorar. No sé por qué lloro. Supongo que es una escena que estoy montando para que la Preceptora me tenga lástima. Agarro el té, que está en una taza de vidrio, cónica, color caramelo y tomo un sorbo. Está más frío de lo que pensaba y tiene una aureola de aceite. Cuando lo termino, puedo ver la marca que me saluda desde el fondo de la taza.

Parece que la bisagra de la puerta de la preceptoría necesita aceite, porque hace un ruido rarísimo. Yo trato de darle una forma, como quien quiere señalar una nube, imaginándose que una concentración de oxígeno puede ser un árbol, un jinete y su caballo, una radio. Cuando entró mi mamá, no me saludó a mí, no saludó a la Preceptora ni saludó a la Directora. Vino directamente hacia mí y con las llaves todavía en la mano, me dijo "Pero vos, ¿por qué me hacés esto?".

Quise darle una pronta respuesta a su pregunta, así que agarré la máquina de escribir del Secretario y la tiré por la ventana. Atravesó el vidrio, rompiéndolo en pedacitos que cayeron al suelo de la planta baja unos pocos segundos después de que las teclas de la Remington se desparramaran por la vereda del Colegio.

viernes, 8 de junio de 2012

yo me sé tuya

saberse de alguien en todo sentido y con toda razón, con toda la razón, por todas las razones, sin razón alguna
yo me sé tuya y eso no me abandona
y nada más me importa que el momento en el que nos tenemos desnudos
en este mundo inmundo
desnudos los dos, yo me sé tuya, vos sos mío y afuera cae el sol, caen las estrellas, cae la luna y vos montado en mi monte de Venus, dormis una siesta en mi almohada, no importa la hora que sea, sabés que ahí se guardan tus sueños y yo sé que en tus brazos se guardan los míos y entre tus piernas se guarda mi sedante y qué rico que es drogarse así, saber que mi droga es mía y nada más que mía y que vos sos
ah
vos sos mío
yo soy tuya
saberme tuya me hace libre, me libera de felicidad, me hace feliz, me hace deliciosamente dulce, me hace dulcemente adicta, me hace ácidamente precisa, me hace ligeramente lisa, me hace uniformemente variada, me hace única e irrepetible y hace de tu miel mi panal, o es al revés? o yo soy la abeja y vos el néctar?
quién es quien?
yo soy tuya y vos sos mío y saberme tuya, simplemente me inspira a escribir porquerías

lunes, 4 de junio de 2012

Origen extremo

"No vayas, por favor. Quedate, no vayas", le pedí, descerebrada.
"Linda, no puedo faltar a trabajar. Y además, es un rato nomás. En un par de horas ya estoy de vuelta", me respondió mientras me besaba y me mordía un pezón.
"Dale, no vayas", insistí.
"Bueno, no quiero llegar tarde. Te mando un mensaje cuando salga para acá", me dijo como si yo no hubiese insistido.

Antes de salir, puso play a un cd con toda la discografía de Catupecu Machu. Cuando cerró la puerta, una lágrima me corría por la nariz para pasar luego al otro ojo y de ahí, a la almohada. Nunca son un par de horas. Nunca vuelve para acá. El "del trabajo a casa y de casa al trabajo", con él no va ni ahí. Y creo que eso es lo que más me enferma. Que a la salida del trabajo, tomar algo con amigos, ir a bailar un rato y amanecer tomando cocaína en algún departamento al que ya le pega el sol son algunos de los caminos por donde sigue su noche. Lejos mío todos, yo estaré esperando acá, llamando noventa veces por hora a un celular que está apagado, a sus amigos que nunca saben dónde está y toda llena de llanto. Si no es en la cama, será en el baño o la cocina. Entonces no es que no quiera que vaya a trabajar, es que quiero esperarlo a que vuelva cuando creo que va a volver y no diez horas más tarde. Entonces, sigo en la cama como si fuese que si me quedo en el mismo lugar en donde lo despedí, nada se alterará, las horas pasarán más rápido y volverá más rápido y tal vez esta noche cumpla con lo de que son un par de horas y ya estará de vuelta. Entonces, los vecinos gritan porque están jugando a la Play y yo estoy aferrada a una almohada con tanta fuerza que podría empujar la Tierra para que las horas pasen más rápido.

Permanecer en la cama me da una calma uterina. Abajo de las frazadas, todo es menos áspero. Entre las sábanas, mojadas de transpiración y llanto, puedo pensar menos. O más y mejor. O peor. No lo sé muy bien. Se me acerca el gato y le acaricio la panza. Supongo que los gatos saben hacer eso, acercarse a sus dueños cuando los ven tristes. Le juego un poco, le hago cosquillas hasta que se enoja y me muerde la mano. Le pego una cachetada y lo estampo contra la pared. Grita justo cuando los vecinos metieron un gol. Sale corriendo y lo pierdo del campo de visión, que es todo lo que rodea a la cama. Me chupo la sangre de la mano, como si me hubiese mordido una víbora. Guardo abajo de la almohada la mano y me duermo un poco hasta que otro gol de los vecinos me vuelve a despertar.

Ese instante en el que me despierto, ah, cómo me gustaría sacarle una foto a esos pensamientos. Todo está tan claro. Este dolor es mi cocaína. Tirada acá, todo es tan lindo. Muerdo esta tristeza como si mordiera un elástico atado a mi brazo, listo para ser inyectado con una dosis de depresión. Mientras me duele la mordida en la mano, la voz de Fernando Ruiz Díaz dice que Got to be good looking cause he's so hard to see, en el Come Togheter de Dale! y pienso que amo estos domingos en los que él y yo nos venimos juntos, pero los odio porque mañana lunes a las tres de la tarde va a volver afiebrado y yo voy a estar esperándolo con rabia, en la misma cama en la que lo despedí.

Desde que perdí la virginidad hasta ahora, desarrollé cierta habilidad para enredarme con hombres así de ausentes. Ausencias que no están presentes. Ahora suena Mil voces finas: He llegado hasta aquí, todo se terminó, repetía el liquidado... El dolor del que busca y no encuentra/ el temor a hablar de miseria/ la razón que mira al costado/ el instinto indomable /suelto sin riendas. Me causa gracia cuando presento un nuevo novio a mis amigas y tratan de hacer un rompecabezas con el novio nuevo entre los otros novios que presenté. Diseccionan personalidades como si de degustar un vino se tratara. Comparan, testean, aprueban y desaprueban la relación. Freudizan el asunto y le asignan la culpa del issue a mi padre desaparecido. I don't give a fuck y sigo cogiendo con quien me viene en gana y cuanto tiempo sea posible, por lo menos hasta que es la hora de ir a trabajar, entonces esta depresión de domingo, dentro de una depresión de domingo. Hermoso, todo junto, difunto y podrido.

Tirada en la cama, la música sigue sonando. Escucho a los vecinos que se cagan a palos, porque uno que ganó la partida se burla de otro que la perdió, entonces algo cayó al piso violentamente y los gritos de mujer, la histeria familiar. No necesito un vaso para escucharlos pelear. Se gritan todo el tiempo. Ahora, al menos me sirve para distraerme de mí. El gato vuelve a mí, le muerdo una oreja. Salta la cama, sale corriendo. Ojo por ojo, mano por oreja. Me río. La mancha de humedad del techo se expande a cada minuto. Empieza a llenarse la casa de agua. No reconozco el sonido del grabador porque empiezan a chispear cada vez más fuerte los cortocircuitos. El gato, ya flotando en agua que no para de caer desde el techo, me dice: "¿no te parece que ya es hora de reconsiderar una alternativa a la depresión?".


Origen extremo es una canción de Catupecu Machu, editada en el disco "Cuadro dentro de Cuadros

domingo, 27 de mayo de 2012

Hello Sun. How're you doing? Are you alright?

Hace una semana
           o diez días
que está nublado el cielo
           y yo necesito
           que salga el sol
           al menos unas horas
que salga el sol
que me recuerde su forma, su color, su olor
que alumbre mi ventana
que me pegue un cachetazo
            en la cara
necesito que me despabile un poco
             de esta depresión
             de este entumecimiento celestial
             de este adormecimiento diario

             de diez días de tanto gris, viejo y enfermo
tanto gris y tanto blanco 
necesito volver a ver el cielo celeste


otro día nublado más y voy a desabastecer de chocolate al barrio
y mi ánimo va a salir volando como globo al que lo soltaron antes de anudarlo
para luego caer
como caía el sol
cuando había

necesito que salga el sol
ya está, ya entendí
             nunca voy a poder vivir en un deparamento que dé al pulmón de manzana
(algo muy distinto que su corazón)
             nunca voy a poder vivir en Londres o París
de acuerdo, ya entendí
ahora, por favor, que salga el sol
                           que salga ya
aunque ahora sea la una de la madrugada
y yo no pueda dormirme todavía
porque la depresión me apoca
y hoy no hice nada de todo lo que tenía para hacer
por favor que salga el sol
que salga mañana a la mañana
que salga un rato a jugar

yo rogaba lo mismo
cuando estaba en la pileta en la casa de mis primos
             que salga el sol
             que salga el sol
entonces nuestras voces de niños eran viento fuerte que corría las nubes y volvía el cielo de verano
ahora es otoño, no hace frío
pero hace cien días que está nublado.
no llovío mucho en esta semana
todos los días saqué a pasear el paragüas
             salió, volvió y volvió a salir en el mismo lugar en la mochila, el paragüas
hoy vi una foto de Michael Jordan con un paragüas
¿los altos también se deprimirán con los días nublados?
¿cómo sobrevivir a una semana con clima de domingo a la tarde?

veo el cielo desde mi ventana
el celeste de los días soleados se vuelve rosado en las noches nubladas
y yo me estoy muriendo por un cielo macho
por favor, Dios, que salga el sol
laberinto privado, maravilla del mundo 
necesito que salga el sol
             no tengo ropa colgada en ninguna soga
             ni zapatillas húmedas
             ni cactus sedientos de luz natural
pero necesito que salga el sol
y recuperar mi sombra
y arrugar la frente al mirar hacia arriba
y ver pelusas volando en el aire

¿habrá una danza del sol?
¿un hechizo, una cadena de oración, una promesa?
necesito que salga el sol

             que vuelva la alegría
             que tanta luz responda mi llamado

Hello sun. It's me. Are you there? Please, pick up the phone. Please?
              Will you be back soon, sun?